 |
Jaime Ballester (2013) |
Habíamos dejado a Pinocho ahorcado en un árbol, con la vida
a punto de extinguirse, de modo que «parecía ya más muerto que vivo».
Este capítulo se abre con la Niña asomándose de nuevo a la
ventana y apiadándose del pobre Pinocho colgado por el cuello y mecido por el
viento.
Estrictamente el comienzo del capítulo y, por tanto, el
nuevo impulso a las aventuras de Pinocho viene marcado por la reacción de la
Niña que «se apiadó ante la vista de aquel infeliz… impietositasi alla vista di quell'infelice». La Niña impietositasi, se apiadó, se compadeció,
se afligió, ante la mala situación de Pinocho.
Y eso lo cambia todo.