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domingo, 10 de diciembre de 2017

Igualdad o jerarquía

El maestro Orwell mostró que, aunque se quiera imponer por la fuerza o por el engaño, el igualitarismo es imposible. Porque siempre ocurre que “unos somos más iguales que otros”.
Hay hasta ministerios de igualdad, tan orwellianos como el de la verdad o la paz. El buenismo tiene muchas caras y esta quizá no sea la peor.

Antes de Orwell, algo de esto dijo Ortega. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«Contra la ingenuidad igualitaria es preciso hacer notar que la jerarquización es el impulso esencial de la socialización».

La rebelión de las masas.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Buenismo o ética

No es difícil encontrarse con planteamientos y gentes buenistas.
Llama la atención que cuando alguien no comparte tales planteamientos, algunos buenistas sacan (de su infraconsciente será) el orco que llevan dentro y se acabó el buenismo: tolerancia cero contra quien osa cuestionar el Bien.
Ortega vivió una época en que las cosas no eran así. Quizá empezaba el asunto. Pero no era así. Si no, no se entiende que hubiera dicho que para conseguir algo hay que arremangarse y trabajárselo en vez de esperar a que el universo conspire para ofrendar grácilmente la realización de nuestras aspiraciones y deseos.
Y, además, que confiar en el universo complaciente es inmoral. Ya digo, no se topó con buenistas.

Y yo no digo nada. Todo es de Ortega. Ahí lo dejo, como prueba. Por si interesa:

«es inmoral pretender que una cosa deseada se realice mágicamente, simplemente porque la deseamos. Sólo es moral el deseo al que acompaña la severa voluntad de aprontar los medios de su ejecución»,
Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

sábado, 5 de noviembre de 2016

El sexo sentido, las personas y la chusma






El sexo sentido, las personas y la chusma




Manuel Ballester


Leo que se ha constituido en Murcia la asociación Libertas. Al parecer se sienten molestos por una ley recientemente aprobada en la Asamblea Regional. Y han canalizado su sentir uniéndose para defender lo que sienten atacado: una visión de la familia estructurada sobre la relación sexual entre un hombre y una mujer. Y los hijos, que no hay dos sin tres.

La ley ante la que reaccionan regula la igualdad social LGTB y las políticas contra la discriminación por orientación sexual.

Con esos mimbres parece mentira que alguien pueda sentirse mal o que vea ningún ataque a nada. Claro que luego nos enteramos de que circula por Madrid una ley hecha con la misma horma y allí Cifuentes, lideresa del ala zapateril del PP, se ha desmelenado y se ha liado a sancionar a quienes no le ven el buenismo al asunto. No veo yo a Pedro Antonio desmelenándose. Por talante personal, digo, porque lo que es la letra de la ley sí que lleva aparejado un aparato punitivo de no te menees.