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viernes, 3 de mayo de 2013

El caviar del infame







Aplastad al infame, écrasez l’infâme!, repetía Voltaire. Y ahí el infame era, claramente, la Iglesia.

Me gusta ese antiguo alumno de los jesuitas. Voltaire era una figura de la conciencia liberal: innovador, rebelde, inconformista. Y revoltoso. De hecho, parece que elaboró su pseudónimo recolocando las sílabas de esta última palabra: re-vol-tai; aunque hay otras interpretaciones que no son del caso. Si los jesuitas hubiesen aplicado la pedagogía de la Logse en vez de a Voltaire nos habríamos enfrentado a un inadaptado hiperactivo. Pero, como dice sabiamente Pennac en Como una novela: “qué bien se educaba cuando no sabíamos pedagogía”. Por eso, parafraseando a Alberti,

domingo, 27 de enero de 2013

Prólogo a André Lapied, La ley del más débil

Prologo a André Lapied, La ley del más débil o Genealogía de lo políticamente correcto. Introduccción, traducción y notas Manuel Ballester, Eds. Tres Fronteras, Murcia, 2009.




Este libro no es complaciente. Es fruto del pensamiento y da qué pensar.

El lenguaje, sugerente, no siempre acaba las frases. Empuja así al lector a que complete el pensamiento, a que obtenga él mismo la conclusión.

Su objetivo es dejar al descubierto el terrorismo intelectual del pensamiento único, “casi sinónimo de ausencia de pensamiento”.