Los elefantes temen a los ratones. Todo el mundo lo sabe.
Se da por hecho pero se esconde ahí un gran misterio.
Es sabido, mayormente, por todo tipo de roedores que son
muy, pero que muy listos. Desde los ratones “coloraos” hasta los de
laboratorio, pasando por el ratoncito Pérez, Mickey Mouse o los “marditoh
roedoreh” de Tom y Jerry. Ahí tienen, sin ir más lejos, al que empezó siendo
“el ratón Miguelito” y que hoy, cuando el sistema educativo intenta conseguir
que los chiquillos aprendan inglés, no es otro que el inimitable Mickey Mouse: ¿se imaginan hoy al ratón
Miguelito, así, con ese nombre, sin competencias en lengua extranjera y
pantalón cortito? Pura carne de diversidad, el pobre. Pero no: ahí tenemos un
chavalote jovial, con nombre yanquee
y más verbo que algunos profesores de inglés. Que no parece una rata, vaya.

