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martes, 15 de marzo de 2022

Unamuno, la ciencia y la vida

      




Unamuno, la ciencia y la vida

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

Uno de los rasgos que destacan en la modernidad es la confianza en la ciencia. Una de las tragedias de la modernidad consiste en no haber entendido los límites de la ciencia.
Porque el saber científico se caracteriza precisamente por establecer límites, por acotar su ámbito de validez y legitimidad. Básicamente un saber es científico cuando delimita su objeto y su método.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Prólogo a Montesquieu


He traducido y publicado un par de ensayos de Montesquieu.
Disponibles en amazon en formato digital y papel. Ahí dejo las portadas de ambas versiones.
Y he escrito un prólogo. Aquí dejo un fragmento. Por si interesa:


  



 

Sólo entre personas auténticas

se da una relación auténtica

 

Buber, ¿Qué es el hombre?

 

Si la aspiración más profunda del ser humano es la felicidad, no cabe una teoría rigurosa de la acción humana que la deje de lado.

Las grandes construcciones éticas no parecen tener un objeto diferente. Y de antiguo viene la consideración de la virtud como aquel modo de ser que está en nuestra mano y nos acerca a la plenitud, que no es sino uno de los nombres que usa la felicidad cuando accede a habitar entre nosotros.

jueves, 15 de marzo de 2018

Saber y ciencia


Las ciencias adelantan una barbaridad, como es sabido.
Y lo hacen aplicando un método a un asunto. Doble limitación (procedimiento y objeto) que lleva a ignorar todo objeto ajeno al suyo y todo aspecto que no es asequible con su modo de acercarse a la realidad.
Sabiendo esto, bien vamos.
Algo de esto le entiendo a Cervantes. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña: el engaño está en quien no la sabe»,
Miguel de Cervantes, Los trabajos de Persiles y Sigismunda

lunes, 5 de febrero de 2018

Modos del progreso


La ciencia obtiene conocimientos aplicando un método a un ámbito parcial. Y por eso hay distintas ciencias: porque cada una tiene su parcela y cada una tiene su método.
Que tan científica es la biología que cuenta las patas de bichitos pequeños como la matemática que construye mundos coherentes que ni sabe ni le importa si existen o no.
Pero la ciencia no es la única mirada posible a nuestro mundo. Cuando quien mira es sabio, descubre otros modos de mirar. Algunos más valiosos. Algunos más divertidos. Ninguno científico. Todos humanos. Y, por eso, al afirmar su parcela y su método, afirman su validez y su dignidad. Pero no niegan que haya otros modos de mirar, otros métodos y otros campos de verdad, bien y belleza.

Algo de esto dice Vargas Llosa, si lo entiendo bien. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«Las ciencias progresan, como las técnicas, aniquilando lo viejo, anticuado y obsoleto, para ellas el pasado es un cementerio, un mundo de cosas muertas y superadas por los nuevos descubrimientos e invenciones. Las letras y las artes se renuevan pero no progresan, ellas no aniquilan su pasado, construyen sobre él, se alimentan de él y a la vez lo alimentan, de modo que a pesar de ser tan distintos y distantes, un Velázquez está tan vivo como Picasso y Cervantes sigue siendo tan actual como Borges o Faulkner»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

domingo, 29 de octubre de 2017

Libertad y Sentido

Carecer de lazos, desconocer los límites y no tener una meta a la encaminar los propios pasos es lo propio del animal salvaje.
Si un hombre aspira a esa condición, aspira a ser un no-hombre y todos los vientos le serán contrarios porque carece de la inteligencia inconsciente, el instinto, que al animal le sirve de guía.

Algo de esto le entiendo a Ortega. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«Librada a sí misma, cada vida se queda en sí misma, vacía, sin tener qué hacer».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas

jueves, 28 de septiembre de 2017

Torpeza del especialista

Hay gente inteligente, que sabe lo que sabe y sabe también que “hay más cosas en el cielo y en la tierra” de las que puede abarcar. Y que cada sector de la realidad responde a sus propias leyes. Y que reconocernos ignorantes de ciertos ámbitos nos hace mejores personas y nos enseña a reconocer que otros son mejores.
Y hay gente que no es inteligente. De los peores, el soberbio especialista. Y Ortega explica por qué, si lo entiendo bien. Ahí lo dejo. Por si interesa:


«este es el comportamiento del especialista. En política, en arte, en los usos sociales, en las otras ciencias tomará posiciones de primitivo, de ignorantísimo; pero las tomará con energía y suficiencia, sin admitir —y esto es lo paradójico— especialistas de esas cosas. Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación; pero esta misma sensación íntima de dominio y valía le llevará a querer predominar fuera de su especialidad. De donde resulta que aun en este caso, que representa un máximum de hombre cualificado —especialismo— y, por lo tanto, lo más opuesto al hombre-masa, el resultado es que se comportará sin cualifícación y como hombre-masa en casi todas las esferas de vida».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

martes, 26 de septiembre de 2017

Especialistas y sabios

Es difícil trazar límites.
Porque siempre hay más, más realidad y más deseo (de cosas, de saber…).
Por eso quien no sólo acepta los límites sino que se complace en ellos, tiene algo de extraño. Que esa anomalía sea para lograr mayor eficacia dentro de un ámbito (límite) concreto, es comprensible. Que el experto ignore que lo que logra en ese ámbito no tiene por qué valer fuera de esos límites, es ignorancia. Peligrosa ignorancia, a veces.

Algo de esto le entiendo a Ortega. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio, porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es «un hombre de ciencia» y conoce muy bien su porciúncula de universo»,


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

domingo, 18 de junio de 2017

Honestidad, sabiduría y límites

Es frecuente que quien ha obtenido prestigio en su ámbito (el fútbol o la astrofísica, tanto da) use ese prestigio para pronunciarse en áreas en las que es tan (in)competente como cualquiera.
Si él no se da cuenta de que ha traspasado los límites del área de su competencia, entonces no es tan bueno en su materia. Si se da cuenta, entonces está mintiendo.
Y algo de esto, incluso más, le entiendo a Malègue. Ahí lo dejo, en mi blog, por si interesa:

«Tout instrument de connaissance s’arrête aux réalités de son ordre, ignore les ordres supérieurs».

«Todo instrumento de conocimiento se limita a las realidades de su orden, ignorando los órdenes superiores».

Joseph Malègue, Augustin ou le Maître est là

miércoles, 16 de abril de 2014

Ciencia-Límites


«La ciencia nos ha prometido la verdad o, al menos, el conocimiento de las relaciones que nuestra inteligencia puede captar. No nos ha prometido jamás ni la paz ni la felicidad

Elle [= la science] nous a promis la vérité, ou au moins la connaissance des relations que notre intelligence peut saisir ; elle ne nous a jamais promis ni la paix ni le bonheur»,

G. Le Bon, Psychologie des foules.

jueves, 16 de enero de 2014

Fortaleza-Límites

«Un ser humano puede ser todo lo fuerte que quiera, pero ninguno es más fuerte que sí mismo»,

Kierkegaard, La expectativa de la fe