La trilogía orwelliana.
3. 1984, El último hombre
Manuel Ballester
En las entradas precedentes hemos visto lo que Orwell
descubre en torno al totalitarismo de nuestro tiempo.
Al hilo de su participación en la guerra de España, en Homenaje a Cataluña (1938) muestra que
el socialismo es un sistema de difusión del odio mediante la mentira. Frente a
ese sistema sólo la experiencia descubre la verdad y sólo la dignidad se
superpone al odio.
En segundo lugar, Animal Farm sigue la revolución socialista en Rusia y muestra la estrategia típica de los países que han caído bajo la dominación totalitaria: construcción de un enemigo al que culpar de todos los males, control de la educación, dominio de los medios de comunicación y, finalmente, contención de los descontentos mediante reeducación o por la fuerza, purgas, gulags y métodos similares. El empobrecimiento y los crímenes contra la humanidad que tales países han soportado son prueba de una brutalidad inédita en la historia de la humanidad. Rebelión en la granja acaba con la sorpresa, el estupor de constatar que nada ha mejorado para la población y que los cerdos, que los movilizaron, se han convertido en algo mucho peor que los antiguos amos, si es que había antiguos amos porque ya ni memoria propia le queda al pueblo bajo el socialismo. No plantea salida. Sólo estupor.

