Ana Frank y la actitud correcta ante la realidad
Manuel Ballester
A escasos meses del final de la II Guerra Mundial moría la
joven judía Ana Frank (1929-1945). Durante dos años y medio había permanecido
en un estrecho escondrijo para burlar la persecución a que fueran sometidos los
judíos durante la II Guerra mundial.
Poco antes de abandonar su casa para ir al escondite, Ana
recibe como regalo de su trece cumpleaños un cuaderno. Ahí empezará a escribir
su célebre diario. Las primeras anotaciones nos muestran a Ana vista por Ana:
una chica muy parlanchina, vivaracha, inquieta, simpática, popular entre sus
amigos y profesores y que se siente querida (especialmente por su padre). Ese
ambiente cordial ocupa poco espacio en el diario ya que muy pronto los
acontecimientos se precipitan y toda la familia ha de esconderse.
