Libertad y armonía
Manuel Ballester
Si Dios no existe, todo está permitido.
Un año antes de su muerte, Dostoiesky puso estas palabras
célebres en boca de Iván, uno de Los
hermanos Karamazov (1880).
Dostoiesky recoge ahí la conclusión del pensamiento que se había ido forjando, al menos, desde la Ilustración y que influye aún en nuestros días. Que todo esté permitido, por otra parte, no es lo único que ocurre si Dios no existe.