Bloy: El arraigo en el Absoluto
Manuel Ballester
Si el desarraigo es uno de los rasgos esenciales de nuestro
tiempo, quizá sea oportuno leer a Léon Bloy (1846-1917). Encontrarse con él es
siempre un acontecimiento memorable en la vida de un lector auténtico porque,
si bien es cierto que «pocos hombres son
capaces de mirar su abismo», Bloy se
sumerge en el suyo y arrastra con él al lector.
Bloy muestra que, a pesar del vértigo, el abismo es la realidad auténtica del ser humano. Convive familiarmente con el abismo, al que llama infinito, misterio y Absoluto. Es, en suma, Peregrino del Absoluto (1914).