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martes, 21 de octubre de 2025

Tarzán y el desajuste humano: entre la selva y la palabra

 


 

Tarzán y el desajuste humano: entre la selva y la palabra

 

 

 

Tarzán no es solo aventuras, lianas y gritos en la selva.

Detrás del mito hay una pregunta profunda: ¿Qué significa ser humano?

Tarzán, criado entre simios, es fuerte, ágil, instintivo. Pero un día encuentra una cabaña, una cerradura, unos libros… y un cuchillo. Herramientas humanas. Objetos que lo separan del resto.

Ahí comienza su verdadera historia: la del desajuste.

 

jueves, 27 de junio de 2024

Tiempo, vejez y muerte

La opacidad de los tiempos: Entre el envejecimiento y la muerte

Somos hijos de nuestro tiempo, pero también poseemos la capacidad única de tomar distancia, pensar críticamente y sacar conclusiones propias sobre nuestro entorno. El torbellino de nuestra época, desde diversas pantallas, subraya con urgencia ciertos asuntos mientras que oculta otros. Esta selección de qué destacar y qué minimizar, ¿cómo afecta nuestra percepción del mundo y de la vida?

Nuestro tiempo, nuestro mundo, ha alcanzado una capacidad única para influir en cómo percibimos el mundo y la vida. En Las partículas elementales, Michel Houellebecq captura una concreción particularmente significativa de este cambio cuando escribe:

«Su época estaba a punto de lograr una transformación inaudita: ahogar el sentimiento trágico de la muerte en la sensación más general e insulsa del envejecimiento» (Houellebecq, Las partículas elementales, I, 119).

Esta aguda observación del autor nos invita a reflexionar sobre la manera en que nuestra sociedad ha reconfigurado la tragedia de la muerte en un proceso casi administrativo del envejecimiento. ¿Qué revela esta transformación sobre nuestra relación con el tiempo, la vida y nuestra propia y personal mortalidad? ¿Cómo hemos llegado a este punto y qué implica para nosotros como individuos y como comunidad?

Que una sociedad sustituya la consideración del “sentimiento trágico de la muerte” por el problema del “envejecimiento”, no es una cuestión meramente semántica; refleja un cambio profundo en nuestros valores y preocupaciones.

Somos hijos de nuestro tiempo, pero también poseedores de una facultad única para distanciarnos y reflexionar. Al ejercer este pensamiento crítico, no sólo comprendemos mejor las dinámicas de nuestra era, sino que también nos dotamos de las herramientas necesarias para moldearla. A través de esta toma de conciencia, podemos sacar conclusiones que no sólo desafían lo establecido, sino que proponen caminos alternativos para nuestro futuro.

Frente a esta realidad, tenemos opciones: podemos dejarnos llevar por la trivialidad, convertir la muerte en un juego estilo Halloween, pero también podemos detenernos a considerar si esta evolución es un progreso o una pérdida. ¿Es esta transformación un signo de madurez en nuestra civilización, o es una señal de que estamos perdiendo algo esencial sobre la condición humana?


jueves, 18 de abril de 2024

La persona y la gente

No hay que despreciar el poder las costumbres socialmente establecidas. Los clásicos consideraban que los hábitos eran una “segunda naturaleza”, un principio a partir del cual sentimos y vivimos el mundo.

Encajar con los otros, en el plácido mundo de las rutinas, es importante. Pero hay también en nosotros un instinto (una primera naturaleza) de individuación, de ser fieles a nuestra singularidad.

Algo de esto le entiendo a Hesse cuando dice que

«La gente que no sigue a la manada es rara en todas partes. También aquí hay algunos;

Die Leute, die nicht der Herde nachlaufen, sind überall selten. Es gibt auch hier welche»,

Hesse, H., Demian, 165:

lunes, 5 de febrero de 2024

Las Partículas elementales y el mundo humano

 



 

Las Partículas elementales y el mundo humano

 

 


 Manuel Ballester



Occidente se muere. No es la primera vez: Agustín de Hipona escribe el De quivitate Dei para explicar que la causa hay que buscarla no sólo en el ataque externo sino en la descomposición interna.

Sea como fuere, Occidente, insensiblemente, se muere.

Michel Houellebecq (1958) levanta acta de este proceso. Como decía Spinoza que hay que obrar: nec ridere, nec lugere: intelligere tantum, como un notario, con la fría voz del galeno que describe el estado y evolución a un enfermo terminal.

lunes, 21 de junio de 2021

El programa de Los grandes libros, en la encrucijada de la civilización occidental

 




El programa de Los grandes libros, en la encrucijada de la civilización occidental

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

Una cultura es un ámbito vital que acoge y enseña a pensar y sentir el mundo de una manera determinada. La cultura educa al hombre, lo libera de la mera naturaleza abriéndole ese mundo de posibilidades, de libertad, que es la comunidad civil y política.

La cultura occidental echa a andar entre Atenas y Jerusalén, con Grecia y Roma por un lado y la aportación del cristianismo por otro. A lo largo de los últimos milenios ha ido desarrollándose esta matriz. Lo que fue espíritu y acto se ha consolidado en hábito e institución; lo que fue impulso a veces se ha enriquecido, otras se ha perdido. Porque la civilización es obra humana. Racional y vital, por tanto; dinámica, en suma. En caso contrario será obra muerta.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Artificio y arbitrariedad

Un edificio es fruto del ingenio y la voluntad. Podría no haber sido construido. Puede también derruirse o transformarse. Tanto para destruir como para modificar es esencial saber cuáles son las paredes maestras.

Las realidades espirituales (una cultura, una familia) son también, en cierto sentido, como un edificio. Podrían no haber nacido o dejar de existir. Podrían también ser de otro modo. Y en ellas hay también pilares básicos.

Algo de esto le entiendo a Le Bon:

«toda civilización deriva de un pequeño número de ideas fundamentales, muy raramente renovadas

jueves, 18 de febrero de 2021

Una gaviota parlante

 Historia de una gaviota y el gato... 01

 

 


 

Una gaviota parlante

 

 

Manuel Ballester



La historia de la gaviota y el gato es un Bildungsroman, una novela de formación a modo de fábula. Los protagonistas son animales que hablan y actúan como personas porque, al final, se trata de poner ante el lector alguna enseñanza, alguna moraleja.

Cuenta Sepúlveda que «en el comienzo de los tiempos, el ngünemapu [ser superior que manda sobre todo lo que vive en la Tierra] dispuso que los animales y los hombres no se entendieran hablando, sino a través de los sentimientos expresados con la forma de mirar» (Un perro llamado Leal). Podría ser. Y podría ser que al intentar hacer hablar a los animales el lenguaje humano, el autor esté intentando llevar al lector hacia la purificación de la mirada para que seamos capaces de ver, comprender el mundo, entendernos y volver a ilusionarnos con nuestra propia existencia.

viernes, 9 de octubre de 2020

Orden y desorden

Cuando los antiguos dijeron que el cosmos (el mundo ordenado) surgió del caos (el desorden) quizá expresaron en términos de cosmogonía una tendencia del espíritu humano a organizar todo. No podían sospechar que esa tendencia acabaría en burocracia asfixiante.

Un reflejo de esto le entiendo a Zaid. Ahí lo dejo, por si interesa:

«Administrar la cultura es como decretar la primavera: un delirio narcisista de poder»,

Zaid, Tesis sobre administración cultural, 139.

 

martes, 6 de octubre de 2020

Cultivo y cultura

 

El hombre cultiva la tierra. Remueve el terreno para sacarle el mejor partido posible.

El hombre cultiva la tierra. Y a sí mismo; para intentar realizar su mejor posibilidad.

Cultivar, como es sabido, es uno de tantos sinónimos de cultura.

Por eso, si lo entiendo bien, dice Zaid que

«La cultura no es una especialidad. Es el camino de hacer habitable el mundo y entendernos»,

Zaid, Las dos inculturas, 132.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Esfuerzo por enterarse

 

Parte de madurar consiste en aceptar que llegamos tarde a los asuntos importantes. De nuestra vida, del mundo, de la cultura y la vida en general. Nos incorporamos a una conversación que la humanidad mantiene desde hace milenios. Asumido esto, tiene sentido esforzarse sosegadamente por enterarse de qué va todo esto.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«El apetito por seguir una conversación que no se entiende es un síntoma de salud, no de falta de preparación. La disciplina es buena al servicio del apetito, no en lugar del apetito. Sin apetito, no hay cultura viva»,

Zaid, G., Los libros y la conversación, p. 114

martes, 11 de febrero de 2020

Cortesía o traición


Cortesía

Cortesía o traición




Manuel Ballester


Diversos acontecimientos recientes me han hecho pensar sobre la cortesía. Cuando está presente, agrada sin apenas notarse y su ausencia chirría.

Sólo la palabra ya dice mucho. Remite directamente a “usos de la corte”. El término francés para cortesía es “politesse”, es decir, “usos de la polis o de la ciudad” y, en ese sentido, se parece más al español “urbanidad” o “usos de la urbe o ciudad”.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Cultivarse y conversar


Al nacer somos como la tierra. Según las semillas y las labores del cultivo que se ciernan sobre ese terreno, así será lo que germine.

Al nacer somos como la tierra, pero sólo en cierto sentido. El cultivo humano, el cultivarse, puede hacerse siguiendo modelos de humanidad. Mejores y peores, que de todo hay.

Por eso, si lo entiendo bien, dice Gabriel Zaid que

«La cultura es conversación», Los libros y la conversación, p. 113

Ahí lo dejo. Por si interesa.

lunes, 16 de diciembre de 2019

La ceguera del aburrimiento y el poder de la cultura




El horror del aburrimiento golpea a quien no es capaz de encontrar interés en lo que tiene justo delante.

Frente a la misma realidad, las reacciones son muy diferentes: algunos se aburren, otros permanecen indiferentes, y algunos encuentran motivo de entusiasmo y fascinación.

¿Qué diferencia a estas personas?

¿Será que quienes evitan el aburrimiento llevan dentro de sí una chispa que les permite ver con los ojos atentos y la disposición de ánimo adecuada? ¿O será que el aburrimiento es, en última instancia, una señal de falta de cultivo interno, una especie de ceguera, un vacío cultural?

 

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid cuando dice que

 

«El aburrimiento es la negación de la cultura»,

Los libros y la conversación, p. 114

 

Esta poderosa afirmación nos desafía a ver más allá del mero tedio y a considerar la cultura no sólo como un conjunto de conocimientos, sino como una actitud vital. Nos invita a preguntarnos: ¿Cómo afecta nuestra relación con la cultura a nuestra capacidad para encontrar interés y significado en nuestro entorno?

¿Cómo experimentas tú el aburrimiento y qué rol juega la cultura en tu vida? ¿Es posible que, al profundizar en nuestros intereses internos, podamos blindarnos contra el tedio?


Te animo a compartir tus reflexiones y experiencias en los comentarios.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Cultura y religión

Algunos entienden la religión como el conjunto de creencias y valores que dotan de coherencia y significado las breves vidas de individuos y civilizaciones.
Así entendida, la religión sería sinónimo de cultura y se le aplicaría perfectamente la sentencia aquella de cuis regio eius religio. Con un matiz, quizá. Que la religión tendría un origen misterioso, ambiguo (podríamos ponerlo, incluso, en la cuenta del inconsciente), mientras que la cultura es tarea consciente de individuos y pueblos que se esfuerzan por prosperar.
Algunos entienden la religión de otra manera. Y desde esa perspectiva entienden lo que a Vargas Llosa le causa perplejidad. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«La cultura debería llenar ese vacío que antaño ocupaba la religión. Pero es imposible que ello ocurra si la cultura, traicionando esa responsabilidad, se orienta resueltamente hacia la facilidad, rehúye los problemas más urgentes y se vuelve mero entretenimiento»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

sábado, 3 de febrero de 2018

La coherencia sexual de la progresía

Cuando no se entiende bien de qué va la progresía, parece como desorientada, contradictoria. Antaño reclamando amor libre y sexo a cascoporro y hoy censurando piropos y ninfas. Unas veces una cosa; otras, la contraria. Pero siempre imponiendo lo suyo, siempre incordiando el normal sentir de la peña, siempre con el impagable apoyo del ejército de tontos útiles que ¡son más buenos! Más buenos que listos, en cualquier caso.

Algo de esto le entiendo a Vargas Llosa. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«El erotismo ha desaparecido, al mismo tiempo que la crítica y la alta cultura. ¿Por qué? Porque el erotismo, que convierte el acto sexual en obra de arte, en un ritual al que la literatura, las artes plásticas, la música y una refinada sensibilidad impregnan de imágenes de elevado virtuosismo estético, es la negación misma de ese sexo fácil, expeditivo y promiscuo en el que paradójicamente ha desembocado la libertad conquistada por las nuevas generaciones».

Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

sábado, 20 de enero de 2018

El discreto encanto de la progresía

Orwell señala que uno de los rasgos de las sociedades modernas es proclamar ostentosamente lo contrario de lo que se hace (como el ministerio de la Verdad, encargado de difundir mentiras o el de la Paz, que organiza la guerra).
Y así anda la plaga progresista, a lomos de su óptima superioridad moral.

Algo de esto le entiendo a Vargas Llosa. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«Uno de los rasgos de la poscultura es no creer en el progreso, el eclipse de la idea según la cual la historia sigue una curva ascendente, el predominio del Kulturpessimismus o nuevo realismo estoico»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

viernes, 19 de enero de 2018

Calidad o igualitarismo

El aforismo tot capita, tot sententia lo expresa Descartes con mayor claridad cuando dice aquello de que todos pensamos estar bien provistos de inteligencia.
Y de ahí podría seguirse que si no llegamos a catedráticos o premio Nobel es por deficiencias estructurales: la sociedad (que nos corrompe, al decir de Rousseau), la educación (que no está bien diseñada) o vaya usted a saber.
Si eso fuera así, lo suyo sería que todos fuésemos unos genios. No ya una pirámide invertida sino un único punto, muy denso, en el vértice superior de la pirámide. Donde nadie es mejor ni peor, sino igual.

Algo de eso debe fallar porque no parece que las cosas funcionen así en el mundo real. Y si se trabaja sobre una hipótesis falsa, mal vamos.
Algo de esto dice Vargas Llosa, si lo entiendo bien. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«La ingenua idea de que, a través de la educación, se puede transmitir la cultura a la totalidad de la sociedad, está destruyendo la «alta cultura», pues la única manera de conseguir esa democratización universal de la cultura es empobreciéndola, volviéndola cada día más superficial»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

lunes, 16 de octubre de 2017

Vivir pensando

El modo en que el hombre se ha entendido a sí mismo y a su mundo ha variado a lo largo de la historia. Quizá porque “ser hombre” no es una realidad monolítica. Quizá porque la inteligencia presenta una modulación histórica, cultural, cambiante.
El modo en que cada hombre se entiende a sí mismo y a su mundo va variando a lo largo de su vida. Quizá porque en ningún momento de nuestra vida somos totalmente nosotros mismos. Quizá porque la perspectiva que adoptamos en cada momento centra la atención en un aspecto distinto.

Algo de esto dice Ortega, y mucho mejor. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«el griego creyó haber descubierto en la razón, en el concepto, la realidad misma. Nosotros, en cambio, creemos que la razón, el concepto, es un instrumento doméstico del hombre, que éste necesita y usa para aclarar su propia situación en medio de la infinita y archiproblemática realidad que es su vida. Vida es lucha con las cosas para sostenerse entre ellas. Los conceptos son el plan estratégico que nos formamos para responder a su ataque»,

Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

sábado, 14 de octubre de 2017

Cultura y límites

Ser conscientes de que la cultura en la que vivimos es obra humana y no algo rígido e inmutable podría llevarnos a varias consideraciones y varias actitudes.
Señalo algunas.
Por hondo y vital que sea un sentimiento (de derecho a la libertad, por ejemplo), hay que tener presente que es un logro, una conquista; por eso mismo, se puede perder. No todo paso adelante supone necesariamente una mejora.
Por hondo y vital que sea un sentimiento, es un disparate y pura ignorancia juzgar otros tiempos según la cultura presente. Cuando Platón es vendido como esclavo lo siente como una desdicha, claro, pero como nosotros sentiríamos un cáncer. Ni más ni menos.
Nuestra cultura, en la que vivimos, sentimos y somos lo que somos no es un absoluto. También podría mejorarse. Pero hay que mirarla con gratitud (a quienes nos han legado esas conquistas) y apertura (para vislumbrar por encima de nuestro tiempo).

Algo de esto puede leerse en Ortega. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«Tanto vale, pues, decir: en tal fecha manda tal hombre, tal pueblo o tal grupo homogéneo de pueblos, como decir: en tal fecha predomina en el mundo tal sistema de opiniones —ideas, preferencias, aspiraciones, propósitos»,


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas

martes, 3 de octubre de 2017

Individuo y civilización

La civilización, la cultura, es un producto. Como una choza o un palacio, como una bicicleta o una nave espacial.
Un pilar, un logro esencial, de nuestra cultura es la afirmación del individuo. Nuestro mundo es tal que el individuo aspira a dotar autónomamente de sentido a su vida y su mundo. Y ese es un pilar de esta civilización.
En ese ámbito, en esta civilización, el Estado es un mal necesario. Es malo porque la sola existencia de un poder por encima del individuo atenta contra su autonomía. Pero es necesario porque, evitando abusos, regulando las reglas de convivencia, hace posible la autonomía del individuo.
Hay que tolerarlo, porque es necesario. Pero lo mínimo, porque es malo.
Quienes braman en defensa de lo "público" y de más controles y más reglas, es decir, más y más Estado, más y más burocracia, están erosionando ese pilar de nuestra civilización. Lo sepan o no. Que de todo hay.

Algo de esto le entiendo a Ortega. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«Este es el mayor peligro que hoy amenaza a la civilización: la estatifícación de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado»,

Ortega y Gasset, La rebelión de las masas