La vida es un viaje, pero ¿hacia dónde?
Hay ideas que repetimos tanto que terminamos por no pensar en ellas. Una de ellas es que la vida es un viaje.
Lo dicen los libros, las películas, las canciones. Lo decimos nosotros mismos: hay que viajar, conocer mundo, acumular experiencias, salir de la zona de confort, reinventarse, transformarse. La vida es un viaje y, por tanto, hay que viajar.
Pero viaja el turista, viaja el peregrino y viaja el vagabundo. Los tres se mueven y, sin embargo, no hacen el mismo viaje.
Porque un viaje no consiste solamente en moverse. Tiene un origen, un recorrido y un destino. Y es precisamente el destino el que permite comprender el camino.
Quizá por eso llevamos casi tres mil años hablando del viaje de Ulises.





