martes, 12 de mayo de 2026

La técnica progresa; el hombre, no necesariamente

Los conocimientos científicos progresan de un modo acumulativo. Un estudiante medio de física del siglo XXI sabe muchas más cosas sobre física que Newton. Aprende directamente resultados, fórmulas, leyes y demostraciones elaboradas durante siglos. Empieza desde ahí, a hombros de gigantes.

Nadie tiene que volver a descubrir el teorema de Pitágoras.

Pero la comprensión de la vida humana funciona de otro modo.

Nadie supera automáticamente a Homero, Shakespeare o Dostoievski simplemente por vivir después. Porque los grandes asuntos humanos siguen siendo los mismos: el amor, la amistad, la ambición, el miedo, la soledad, la muerte, el sentido de la vida, la esperanza, el fracaso, la dignidad.

La técnica progresa; el hombre, no necesariamente.

Por eso seguimos necesitando hablar de la vida.

Y quizá por eso seguimos leyendo novelas escritas hace siglos. No acudimos a ellas porque desconozcamos datos modernos, sino porque seguimos intentando comprender qué significa ser humano.

En El principito se dice que “los mayores adoran las cifras”. Pero añade algo todavía más importante: “los que comprendemos la vida nos burlamos de los números”.

Las cifras son importantes. Naturalmente. Son necesarias.

Aristóteles decía que todas las ciencias son más necesarias que la filosofía; mejor, ninguna.

Porque hay saberes imprescindibles para construir puentes, curar enfermedades o enviar naves al espacio. Pero hay otros saberes que no sirven para fabricar cosas, sino para comprender qué merece la pena hacer con nuestra vida.

Y ahí siguen esperándonos Homero, Shakespeare, Cervantes o Dostoievski.

lunes, 11 de mayo de 2026

La nostalgia y el regreso

Hoy entendemos la nostalgia como una especie de melancolía dirigida hacia el pasado. Echamos de menos una época, una persona, una situación que ya no está. Y eso es cierto. Pero quizá no sea exactamente el sentido originario de la palabra.

“Nostalgia” viene de dos términos griegos: nostos y algia. Algia significa dolor. Nostos, regreso. Más exactamente: regreso al hogar.

La nostalgia sería entonces el dolor del regreso.

Y esto cambia bastante las cosas.

Porque en Homero —que es donde el asunto adquiere una dimensión decisiva— la cuestión no consiste simplemente en recordar tiempos mejores. Ulises no vive atrapado en una especie de sentimentalismo retrospectivo. La Odisea no es la historia de alguien que añora el pasado, sino la de alguien que intenta volver a casa sin perderse por el camino.

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Regresar al hogar, a los suyos, a sí mismo.

Por eso quizá la nostalgia puede adoptar dos formas muy distintas.

Puede convertirse en refugio paralizante. Hay personas que viven instaladas en el recuerdo, comparando continuamente el presente con un pasado idealizado. Y entonces la nostalgia deja de orientar la vida para sustituirla. Uno deja de caminar y empieza simplemente a habitar el recuerdo.

Pero existe también otra posibilidad.

viernes, 8 de mayo de 2026

La trampa que parece salvarte: Hansel y Gretel explicado

 




La trampa que parece salvarte: Hansel y Gretel explicado

 

 

Cuando un mundo se derrumba, nuestras primeras salidas suelen ser migas de pan en un bosque lleno de trampas.

1. Cuando la vida se quiebra

No basta querer a los hijos, hay que sostenerlos.

Imagina que de la noche a la mañana todo lo que daba sentido a tu vida desaparece: el trabajo, el hogar, la identidad. Te quedas sin rumbo y sin referencia, como Hansel y Gretel cuando su padre y su madrastra deciden abandonarlos en el bosque porque ya no pueden alimentarlos. No actúan por maldad sino porque, en esa crisis, los niños se han convertido en una carga insoportable. Es una imagen brutal, pero realista: hay momentos en los que el mundo que debía protegerte se rompe, y el amor ya no basta para sostenerlo.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Llega un momento en que no basta con uno mismo

Se puede seguir un tiempo más.

Dándole vueltas.
Probando.
Ajustando.

Pensando que, con un poco más de claridad,
todo terminará de encajar.

Y a veces funciona.

No basta con ser “como un niño”

 El Principito se va.

Y no es solo una huida.

También es una búsqueda.

Más tarde lo entenderá:
era demasiado joven para saber amar.

martes, 5 de mayo de 2026

Irse también es una forma de no saber

Cuando el Principito no entiende lo que pasa con la rosa,

no se queda.

Se va.

No porque no le importe.
Sino porque no sabe qué hacer con eso que le importa.