El Principito se va.
La mano de nieve
Blog de Manolo Ballester. Literatura para todos los bolsillos intelectuales
miércoles, 6 de mayo de 2026
martes, 5 de mayo de 2026
Irse también es una forma de no saber
Cuando el Principito no entiende lo que pasa con la rosa,
no se queda.
Se va.
No porque no le importe.
Sino porque no sabe qué hacer con eso que le importa.
Y quedarse así —sin entender— pesa.
Descoloca.
Inquieta.
Cansa.
Irse, en cambio, ordena algo.
Permite tomar distancia.
Recuperar una cierta sensación de control.
Volver a un terreno donde uno se maneja mejor.
Por eso no siempre nos vamos de lo que no queremos.
A veces nos vamos de lo que sí queremos…
pero no sabemos sostener.
Y entonces el problema no desaparece.
Solo cambia de forma.
***
Esto lo trabajaremos con calma los jueves de mayo en un seminario.
Si te interesa, escríbeme a
seminarios.tintaycaos@gmail.com
y te cuento.
lunes, 4 de mayo de 2026
El error no es no amar
El problema del Principito no es que no ame.
Ama.
La rosa le importa.
Le afecta.
Le cambia.
El problema es otro.
No sabe leer lo que tiene delante.
Se fija en lo que le incomoda:
los gestos, las exigencias, los pequeños engaños.
Y pierde de vista lo decisivo.
Más tarde lo dirá con claridad:
debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras.
Pero en ese momento no lo ve.
Y esto no es algo excepcional.
Cuando algo nos importa de verdad,
no solemos verlo mejor.
Muchas veces lo vemos peor.
Porque estamos dentro.
Porque nos afecta.
Porque no tenemos distancia.
Y entonces confundimos.
Damos peso a lo secundario.
Pasamos por alto lo importante.
Y actuamos en consecuencia.
No por mala voluntad.
Sino por falta de comprensión.
***
Esto lo trabajaremos con calma los jueves de mayo en un seminario. Si te interesa, escríbeme a:
seminarios.tintaycaos@gmail.com
y te cuento.
sábado, 2 de mayo de 2026
Cómo una historia puede salvarte
Cómo una historia puede salvarte
Imagina que cada noche
entras en una habitación sabiendo que al amanecer puedes morir. No puedes
luchar, no puedes huir. Solo tienes una cosa: tu voz. Y con eso sobrevives mil
y una noches.
No estamos ante una
historia de entretenimiento. Estamos ante una cuestión de vida o muerte.
En entradas anteriores
veíamos algo inquietante: puedes leer cincuenta libros al año y seguir siendo
la misma persona. Puedes vivir cuarenta, cincuenta u ochenta años… y no
entender tu propia vida.
Hoy damos un paso más.
Porque también puedes
morir en vida por no saber contar la historia adecuada.
jueves, 30 de abril de 2026
Si todo va bien, ¿por qué acaba en el desierto?
El Principito ve más que los adultos.
Percibe lo que otros pasan por alto.
Cuida su planeta.
Es atento.
Está despierto.
En ese sentido, todo va bien.
Y, sin embargo, acaba en el desierto.
Solo.
Desorientado.
domingo, 26 de abril de 2026
Escribir para entender
Escribir no consiste en sacar lo que uno lleva dentro, como si bastara con volcarlo sobre el papel.
De hecho,
cuando la escritura se limita a eso —a descargar, a “vomitar” lo que uno
siente—, puede incluso reforzar aquello mismo de lo que uno querría salir. Se
repite, se fija, se vuelve a recorrer el mismo camino sin avanzar.
Cyrulnik lo
formula con precisión: «No es el acto de escribir lo que tiene efecto curativo,
sino la elaboración que se produce durante la escritura», Escribí soles de noche, 123.
La diferencia
está en ese matiz: elaborar.
Escribir obliga
a detenerse, a ordenar, a jerarquizar, a encontrar palabras que no estaban
dadas de antemano. Y en ese proceso, lo que nos pasa deja de ser algo que
simplemente padecemos para convertirse, poco a poco, en algo que podemos mirar.
No desaparece.
Pero cambia de lugar.
Y eso ya es
mucho.
viernes, 24 de abril de 2026
Puedes vivir… y no entender tu propia vida
Puedes
vivir… y no entender tu propia vida
Puedes vivir muchos
años… y no entender tu propia vida.
No basta con que te
ocurran cosas.
La cuestión es qué
haces con lo que te ocurre.

