Cómo una historia puede salvarte
Imagina que cada noche
entras en una habitación sabiendo que al amanecer puedes morir. No puedes
luchar, no puedes huir. Solo tienes una cosa: tu voz. Y con eso sobrevives mil
y una noches.
No estamos ante una
historia de entretenimiento. Estamos ante una cuestión de vida o muerte.
En entradas anteriores
veíamos algo inquietante: puedes leer cincuenta libros al año y seguir siendo
la misma persona. Puedes vivir cuarenta, cincuenta u ochenta años… y no
entender tu propia vida.
Hoy damos un paso más.
Porque también puedes
morir en vida por no saber contar la historia adecuada.

