No es la IA, sino nosotros
Manuel
Ballester
Confieso que cuando empecé a ver referencias a Magnifica
humanitas pensé: “ya está aquí otro documento sobre inteligencia
artificial”. Y, francamente, experimenté cierto cansancio anticipado.
Llevamos años siendo bombardeados con titulares sobre IA:
riesgos, productividad, regulación, amenazas laborales, algoritmos y promesas
de salvación tecnológica. Uno termina sospechando que la cuestión central de
nuestro tiempo consiste simplemente en fabricar herramientas cada vez más
potentes.
Pero entonces hice lo que conviene hacer con cualquier texto
serio: empezar por el principio. Primero el título. Después el índice. Y sólo
luego entrar en el contenido.
Ahí apareció la sorpresa.
