El guion de la vida: ¿autor o intérprete?
Manuel Ballester
Según una etimología que tiene todas las trazas de ser
sólida, la palabra persona tiene sus
orígenes en el ámbito teatral. Tradicionalmente, los actores utilizaban
máscaras no sólo para amplificar sus voces y asegurarse de ser vistos y oídos,
sino también para revelar visual y auditivamente los rasgos y el carácter del
personaje representado. De esta forma, la máscara funcionaba como un
dispositivo para “sonar a través” (per-sonare).
Y de ahí, de per-sonar, surgiría el
nombre persona.
A estas alturas, a nadie le extraña que consideremos el
mundo como teatro y que cada persona es lo que es en función del papel que le
ha tocado en el reparto. Quizá La vida es sueño (1635) de Calderón sea uno de
los lugares donde con mayor claridad, rigor y belleza se ha profundizado en
este punto.
