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miércoles, 30 de septiembre de 2020

Esfuerzo por enterarse

 

Parte de madurar consiste en aceptar que llegamos tarde a los asuntos importantes. De nuestra vida, del mundo, de la cultura y la vida en general. Nos incorporamos a una conversación que la humanidad mantiene desde hace milenios. Asumido esto, tiene sentido esforzarse sosegadamente por enterarse de qué va todo esto.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«El apetito por seguir una conversación que no se entiende es un síntoma de salud, no de falta de preparación. La disciplina es buena al servicio del apetito, no en lugar del apetito. Sin apetito, no hay cultura viva»,

Zaid, G., Los libros y la conversación, p. 114

miércoles, 8 de enero de 2020

Letra y vida


El vegetal integra en su dinamismo vital lo inerte y lo hace vivir. Eso es propio de la vida.

Dice Hegel que, por eso, lo propio del espíritu, de la vida espiritual, es relacionarse con la tradición como un vegetal, es decir, nutrirse de eso que es pasado para vivificarlo.

Gabriel Zaid indica una concreción de eso, si lo entiendo bien. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«La letra muerta no es un mal de la letra sino de la vida», Los libros y la conversación, p. 112

jueves, 26 de diciembre de 2019

Cultivarse y conversar


Al nacer somos como la tierra. Según las semillas y las labores del cultivo que se ciernan sobre ese terreno, así será lo que germine.

Al nacer somos como la tierra, pero sólo en cierto sentido. El cultivo humano, el cultivarse, puede hacerse siguiendo modelos de humanidad. Mejores y peores, que de todo hay.

Por eso, si lo entiendo bien, dice Gabriel Zaid que

«La cultura es conversación», Los libros y la conversación, p. 113

Ahí lo dejo. Por si interesa.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Aprender y enseñar, en su contexto


Dice Aristóteles que todos aspiramos por naturaleza a saber.
Como todo deseo, no sólo es más fuerte en unos que en otros sino que también es más fuerte en unas épocas de la vida que en otras.
Y a avivar o atenuar el impulso contribuyen las condiciones del entorno y la crianza.
Hay quienes piensan que cuanto más profesionalizado sea el encauzamiento de esa aspiración natural, mejor y más eficaz, más sabio será el hombre. Ahí se apoyan los partidarios de la escuela de la cuna a la tumba.
Otros, como Paul Goodman, sostienen que «si los niños fueran a la escuela desde que nacen para que les enseñaran a hablar, una buena parte de la población sería tartamuda»

O algo de eso le entiendo a Gabriel Zaid en Los libros y la conversación, p. 114.
Y ahí lo dejo. Por si interesa.


lunes, 16 de diciembre de 2019

La ceguera del aburrimiento y el poder de la cultura




El horror del aburrimiento golpea a quien no es capaz de encontrar interés en lo que tiene justo delante.

Frente a la misma realidad, las reacciones son muy diferentes: algunos se aburren, otros permanecen indiferentes, y algunos encuentran motivo de entusiasmo y fascinación.

¿Qué diferencia a estas personas?

¿Será que quienes evitan el aburrimiento llevan dentro de sí una chispa que les permite ver con los ojos atentos y la disposición de ánimo adecuada? ¿O será que el aburrimiento es, en última instancia, una señal de falta de cultivo interno, una especie de ceguera, un vacío cultural?

 

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid cuando dice que

 

«El aburrimiento es la negación de la cultura»,

Los libros y la conversación, p. 114

 

Esta poderosa afirmación nos desafía a ver más allá del mero tedio y a considerar la cultura no sólo como un conjunto de conocimientos, sino como una actitud vital. Nos invita a preguntarnos: ¿Cómo afecta nuestra relación con la cultura a nuestra capacidad para encontrar interés y significado en nuestro entorno?

¿Cómo experimentas tú el aburrimiento y qué rol juega la cultura en tu vida? ¿Es posible que, al profundizar en nuestros intereses internos, podamos blindarnos contra el tedio?


Te animo a compartir tus reflexiones y experiencias en los comentarios.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Leer y conversar


El trajín de nuestras vidas facilita manejar cosas y, como por contagio, tratarnos a nosotros mismos y a los demás como si se tratase de cosas, despersonalizadamente. Facilita, es la tendencia dominante. Pero no impide que algunos hagan un paréntesis y cultiven su interioridad, se humanicen y se enriquezcan tratando a personas y disfruten usando las cosas, que todo podría ser.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid. Y ahí lo dejo, por si interesa:

«Ante la disyuntiva de tener tiempo o cosas, hemos optado por tener cosas. Hoy es un lujo leer a Sócrates, no por el costo de los libros, sino del tiempo escaso. Hoy la conversación inteligente, el ocio contemplativo, cuestan infinitamente más que acumular tesoros culturales», Los libros y la conversación, p. 111