Dostoievski o la llamada del abismo
Dostoievski escribe una de las frases más célebres y
emblemáticas de los albores del siglo XX: “Si Dios no existe, todo está
permitido”.
En el siglo XVII Pascal había enfocado la cuestión de la existencia de Dios desde la óptica de una apuesta: ¿qué consecuencias tendría para el hombre aceptar la existencia de Dios? La respuesta es conocida. Si Dios no existe pero el hombre cree, tampoco supone un gran quebrando. Si, por el contrario, Dios existe y el hombre cree se sigue un gran bien (el cielo) o un gran mal (el infierno). De ahí concluía Pascal que, por puro cálculo de probabilidades, convenía apostarlo todo a la existencia de Dios.
