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jueves, 1 de agosto de 2024

El suicidio del pensamiento (A propósito de Chesterton, Ortodoxia, 3)

 



El suicidio del pensamiento

A propósito de 

Chesterton, Ortodoxia, 3

 

 

Manuel Ballester

 

 

La tesis que Chesterton va construyendo capítulo a capítulo en Ortodoxia es que hay una realidad, un mundo, que es maravillosa, que contiene lo que es más que suficiente para que los hombres vivamos dichosamente. Porque el cosmos ha sido puesto para disfrute del hombre (y no al revés, como afirma la reciente ecolatría en sus diversas formas y nombres).

El hombre, nosotros, ha sido creado para disfrutar. Anhelamos lo que los griegos llaman eudaimonía, es decir, vida plena, vida a lo grande o vida buena (a condición de no confundir la buena vida con la vida buena, claro).

Y esto no es una opinión entre otras igualmente válidas o vaya usted a saber porque si vale todo, nada vale. Y nadie plantea sensatamente una tesis diciendo que a lo mejor no es verdad y que quizá la opuesta valga tanto como lo que él sostiene. No: cuando una persona lúcida, sensata, afirma algo es porque piensa que eso es así, realmente así, verdaderamente así.

sábado, 11 de enero de 2020

Crítica literaria y autobiografía


Leer es, quizá, una forma de nutrir la vida espiritual.

Hay quien lee porque no encuentra mejor modo de pasar el tiempo. O simplemente porque le gusta. O porque anda en busca de lo que confirma sus principios; o en busca de una ampliación de horizontes.

Así es como la actitud ante la lectura retrata al lector.

Así es como el juicio sobre el autor revela al crítico. O algo de eso le entiendo a Oscar Wilde:

«La más elevada y la más baja de las formas de la crítica es una manera de autobiografía», El retrato de Dorian Gray, Prefacio.

martes, 13 de febrero de 2018

La crítica y los críticos


Hay críticas y críticas.
Unas son análisis, juicio y mirada escrutadora que busca la causa del mal, la desviación que explica por qué no estamos todo lo bien que podríamos y deberíamos. Estas nos sitúan dentro del problema buscando qué camino hemos de andar para mejorar las cosas, enderezar la situación y a nosotros mismos, ya puestos.
Otras son pedradas, reproches que dejan flotando en el aire la superioridad moral del juicio inflexible e inapelable del reprochador. El único camino: la destrucción de lo criticado, inservible e irrecuperable.
Y todo es crítica. Pero no es lo mismo. Como no es lo mismo quien (se) critica para humildemente mejorar que quien critica soberbiamente para destruir.

Algo de esto dice Vargas Llosa, si lo entiendo bien. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«No es malo que los principales privilegiados de la libertad critiquen a las sociedades abiertas, en las que hay muchas cosas criticables; sí que lo hagan tomando partido por quienes quieren destruirlas y sustituirlas por regímenes autoritarios como Venezuela o Cuba»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo

martes, 21 de abril de 2015

Occidente y el espíritu crítico



«Nuestra civilización ha inventado la crítica de uno mismo en nombre de un cuerpo de principios válido para todos los hombres y del que deben, pues, depender todas las civilizaciones con verdadera igualdad. Pierde su razón de ser si abandona ese punto de vista. Los persas de Herodoto pensaban que todo el mundo se equivocaba menos ellos; nosotros, occidentales modernos, no estamos lejos de pensar que todo el mundo tiene razón, salvo nosotros. Esto no es un desarrollo del espíritu crítico, siempre deseable; eso es su abandono total»,

Jean-François Revel, El conocimiento inútil.