martes, 10 de diciembre de 2024

La Paradoja del Contrapoder Cristiano frente a Nefarious (y 4)

 


La Paradoja del Contrapoder Cristiano frente a Nefarious (y 4)

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

En las últimas tres entregas de Letras de Parnaso, hemos profundizado en la naturaleza del mal inspirados por la película Nefarious, cuando habla el diablo. Comenzamos cuestionando la visión socrática del mal como simple ignorancia en «Nefarious, ¿y si el diablo no existiera? (1/4)», destacando la paradójica realidad del mal, capturada magistralmente por Ovidio en su sentencia “Veo lo mejor y lo apruebo, pero hago lo peor” (Video meliora proboque, deteriora sequor).

En «Nefarious: ¿y si la batalla continúa? (2/4)», exploramos la concepción del mal como un trastorno psicológico versus un conflicto eterno entre fuerzas celestiales y demoníacas, destacando cómo ignorar esta batalla nos hace vulnerables.

El tercer artículo, «El mal, la mentira y la Iglesia (3/4)», trató sobre cómo la Iglesia, compuesta por seres falibles, enfrenta el mal reconociendo su omnipresencia y capacidad de redención. Además, sugerimos que el sacerdote de la película podría haber simbolizado a la Iglesia como un contrapoder al diablo.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Más allá de la mente: El camino hacia la realidad auténtica

 


 

¿Quién no se ha sentido atrapado alguna vez en los laberintos de su propia mente? La inteligencia es creativa, constructiva y, precisamente, por eso, a veces nos encierra en una burbuja de interpretaciones que nos aleja de la realidad.

Nuestra mente puede construir mundos enteros sin necesidad de un ancla en la realidad porque, como decía Simone Weil, «el espíritu no está obligado a creer en la existencia de nada». Su capacidad de construir mundos mentales es fascinante pero no nos garantiza una conexión con la realidad.

Siguiendo con Weil, el contacto auténtico con la existencia se logra a través de la aceptación incondicional y del amor. La inteligencia nos permite interpretar el mundo, pero el amor nos permite experimentarlo en su totalidad. Mientras la inteligencia nos separa de la realidad al construir sus propios mundos, el amor nos une a ella al aceptarla tal como es.

El hombre puede hacer eso porque la inteligencia le permite ver la realidad interpretada y no a la realidad auténtica. La inteligencia es humana, pero no es todo el hombre; la interpretación es real pero no es toda la realidad sino sólo un aspecto.

El contacto del hombre (de todo el hombre, y no sólo de su inteligencia creativa) con la realidad (con toda la realidad, y no sólo con los elementos que cada mundo mental utiliza) sólo se da a través de la aceptación incondicional, del amor, mediante el cual captamos que «belleza y realidad son idénticas».

O esto le entiendo a Weil cuando dice que «el único órgano de contacto con la existencia es la aceptación, el amor. Por esta razón, belleza y realidad son idénticas. Por esa razón, el gozo y la sensación de realidad son idénticos»,

Simone WeilLa gravedad y la gracia.

 

¿Cómo podemos entonces encontrar un equilibrio entre nuestra capacidad de pensar y nuestra necesidad de sentir? Tal vez, como sugiere Weil, la respuesta esté en el amor, en la aceptación incondicional de la realidad.

martes, 3 de diciembre de 2024

El hombre desconectado de la tierra y de su propósito: Rulfo

 




El hombre desconectado de la tierra y de su propósito: Rulfo

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

Según una cierta visión del mundo y de la vida, lo primero es el fin. Antes de comenzar a acarrear ladrillos, habría que tener claro si vamos a hacer una casa o una muralla, un templo o un mero cobertizo. Este modo de ver explica que nos sintamos contentos, felices incluso, cuando alcanzamos nuestras metas. Más aún: tener clara la finalidad de nuestros esfuerzos, nos fortalece y permite que los consigamos.

Se atribuye a Juan Rulfo la idea de que “hay que hacer la revolución y luego ya veremos para qué era”. Que el mundo anda mal y hay que ponerlo patas arriba, la acción revolucionaria es necesaria… aunque nada garantiza que el resultado, al final, no sea peor. Que también podría ocurrir.