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Attilio Mussino (1911) |
En Atrapabobos
sólo pueden vivir malas personas. De distinto tipo, pero ambos malos. Hay
ladrones, gente que vive del engaño. Y ser estafador es ser mala persona. Y hay
también gente que, por no saber estar en su sitio, son engañadas. Y carecer de
habilidad, de juicio y corazón, es también malo.
Pinocho quiere ser buena persona. Su itinerario se encamina
a convertirse en un bambino davvero,
un hombre maduro, una persona en plenitud. Por eso, debe huir de ambos modos de
ser. Por eso abandona esa ciudad.
Recupera así la orientación correcta. La libertad para
dirigirse a su objetivo es la fuente de la alegría y el dinamismo con que
reinicia su andadura.