sábado, 7 de febrero de 2026

Cyrano: El amor que no pide nada

 




Cyrano: El amor que no pide nada

 

 

 

Cyrano de Bergerac se estrenó en 1897, en una época en que el teatro realista dominaba la escena europea. En ese contexto, Edmond Rostand recuperó el verso, la emoción y el heroísmo, pero no desde una ingenuidad romántica, sino con lucidez y profundidad. Su obra no ignora el amor apasionado, pero lo pone a prueba.

No repite el esquema típico del yo enamorado que exige ser amado. Propone otra figura: alguien que, sin renunciar al amor romántico, lo habita desde lo hondo… y lo lleva hasta su conclusión lógica: más allá de sí mismo.