domingo, 3 de junio de 2018

Sumisión o dignidad

No toda jerarquía se articula sobre la superioridad. Pero el dominio sobre otros sólo es posible cuando hay una superiores e inferiores.

Algo de esto le entiendo a de la Boétie. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«el tirano sólo cree tener asegurado su poder si ha conseguido que sus súbditos sean hombres sin valor»,

Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Naturaleza y costumbre


Todo parece indicar que el ser humano es un ser de costumbres. Se habitúa a obrar de un modo y ya es como una (segunda) naturaleza desde la que surgen espontáneamente sus actos.
De ahí la importancia de vigilar qué hacemos, que todo (se nos) queda dentro.

Algo de esto dice De la Boétie, si lo entiendo bien. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«La primera razón por la que los hombres sirven voluntariamente es que nacen siervos y son educados como siervos. De esa razón se deriva otra: bajo los tiranos, las personas se hacen rápidamente cobardes y pusilánimes»,
Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

sábado, 26 de mayo de 2018

Igualdad y naturaleza

No se puede cuestionar todo. Para entenderse y avanzar, hace falta asumir (dar por válido) un punto de partida.
Quizá por eso, ocurre a veces que se concede algo sin análisis detenido.
Así, por ejemplo, respecto a la igualdad es frecuente sostener que la naturaleza nos hace iguales. Incluso Descartes cedió (si bien, como es frecuente en el gremio filosófico, parece que es concesión irónica) al señalar que todos somos igual de listos (le bon sens c’est la chose la mieux partagée) o eso nos creemos (car chacun pense en être si bien pourvu…). Luego viene la vida y muestra que sí, que todos somos iguales “pero unos somos más iguales que otros”. En fin.

Y en estos asuntos de la Boétie aporta también su granito de arena. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«la naturaleza, ministro de Dios, gobernante de los hombres, en cierto modo nos ha creado y vertido en el mismo molde, para mostrarnos que todos somos iguales o, mejor dicho, hermanos»,
Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

sábado, 19 de mayo de 2018

La educación, camino del infierno

La educación, camino del infierno



Manuel Ballester


Los abuelos de antes gustaban de contar cuentos, historias, batallas. De hablar, en general. Y no sólo a sus nietos, sino a cualquiera que se pusiera a su alcance, aunque exhibiera sonotone. Con la edad, los sabios acaban aficionándose a los cuentos. No soy tan anciano ni tan sabio, pero me parece que no sería mala idea ir transitando la senda por la que han ido los pocos sabios que en el mundo han sido. De modo que voy a relatar una.
La misma, si la memoria no me falla, que salió a colación en la entrevista que Ciudadanos para el progreso mantuvo con el Consejero de Educación. Para amenizar la reunión, que no todo va a ser reclamar transparencia, rendimiento de cuentas y resultados.

jueves, 17 de mayo de 2018

Obediencia y libertad

No todo sometimiento es forzado ni toda obediencia es contraria a la libertad.

O algo de esto le entiendo a de la Boétie. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«si viviésemos con los derechos que poseemos según la naturaleza y siguiendo los preceptos que ella nos enseña, nos someteríamos de buen grado a nuestro padre y a nuestra madre, súbditos de la razón sin ser esclavos de nadie. Cada uno de nosotros reconoce, de manera natural, el impulso de obediencia hacia su padre y su madre»,
Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

martes, 15 de mayo de 2018

Inteligencia y vida


Si la inteligencia pierde de vista que es un aspecto, todo lo importante y valioso que se quiera pero una dimensión, del ser humano, entonces no trabaja muy inteligentemente. Aunque se llega a saber mucho, eso sí.

Algo de esto le entiendo a Toole. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«Lo aprendiste todo, Ignatius, todo, salvo cómo debe comportarse un ser humano»,
John Toole, La conjura de los necios.

sábado, 5 de mayo de 2018

Hablar y vivir

Las teorías suelen ser cautivadoras. Por eso hay quien se queda prendido y prendado de ellas, vive en la nube, en el cosmos noetós.
Y sin el contacto con la realidad, humilde, fugaz, contradictoria y rica, riquísima, estaríamos incompletos.

Algo de esto le entiendo a Kazantzakis. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

 «sentir la tanto tiempo deseada alegría de apartarme de las palabras para tratar con hombres vivos»,

Nikos Kazantzakis, Zorba el griego.