lunes, 24 de julio de 2017

La vida de los hijos

No todos somos padres. Pero todos somos hijos.
Y los hijos heredan. Una genética y una cultura, una lengua y un mundo (con los mismos límites, que diría Wittgenstein), una estimación de sí, de los demás y del mundo todo. Y con esos mimbres construimos nuestro mundo y nuestra vida.
Ortega lo dice más sintéticamente, si lo entiendo bien. Ahí lo dejo, por si interesa:

«Circunstancia y decisión son los dos elementos radicales de que se compone la vida».
Ortega y Gasset, La rebelión de las masas

viernes, 21 de julio de 2017

Sencillez de la grandeza

La fuente de la que mana la sencillez de los hombres verdaderamente grandes es una gozosa obviedad para los magnánimos.
Y un secreto para quienes tienen un espíritu raquítico.
En mi blog dejo unas líneas de Ortega sobre esto. Por si interesa:

«el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

jueves, 20 de julio de 2017

Entre el individuo y la masa

La conciencia del valor de la propia individualidad, de la singularidad de la propia personalidad, de la unicidad de nuestra vida es una gran ganancia cultural.
Incompatible con la uniformidad que reina en las comunidades gregarias.
No sentir la tensión es un síntoma letal.
Darse cuenta ya es algo.
Ahí dejo, por si interesa, unas palabras de Ortega al respecto:

«Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo —en bien o en mal— por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo” y, sin embargo, no se angustia, se siente a saber al sentirse idéntico a los demás».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

miércoles, 19 de julio de 2017

Igualdad y medianía

El igualitarismo reinante es síntoma de que la mentalidad gregaria se ha impuesto.
El igualitarismo se opone a la evidencia de que siempre hubo clases (las hay hasta sociales, pero no son las únicas).
Que nadie mínimamente culto confundirá igualitarismo con igualdad, es otra evidencia.
Y ahí dejo lo que dice Ortega sobre medianías y mesnadas. Por si interesa:

«La sociedad es siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas. Las minorías son individuos o grupos de individuos especialmente cualificados. La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas. No se entienda, pues, por masas, sólo ni principalmente “las masas obreras”. Masa es el “hombre medio”.».



Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

lunes, 17 de julio de 2017

Estrés y asombro

Quizá sea la velocidad de la vida actual la que dificulte el sosiego suficiente para disfrutar plácidamente de tantas cosas. Es verdad que el estrés también tiene sus gozos, pero son otros.
Aunque también podría ser cuestión de actitud, y no (tanto) de disponibilidad de tiempo. Ahí tenemos, sin ir más lejos, el modo en que se emplean las vacaciones.
Porque, aunque sólo sea en esos periodos, no parece imposible asombrarse, dejarse invadir por la grandeza. Un poquito de grandeza, al menos.

Y ahí dejo lo que dice Ortega. Por si interesa:

«Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender. Es el deporte y el lujo específico del intelectual».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

viernes, 14 de julio de 2017

Poder ¿fin o medio?

Hay quien piensa que la acción política tiene que ver con intentar configurar la sociedad según los mejores valores. Y por eso se esfuerzan en mostrar la superioridad de sus ideas y hacer llegar su mensaje a los ciudadanos. Su objetivo parece ser lo que durante un tiempo se llamó “bien común”; y el poder es medio, está al servicio de esos ideales. Quizá quienes así piensen y actúen sean los mejores.
Otros piensan… bueno, actúan considerando que la acción política consiste en conseguir y mantenerse en el poder. No importa el mensaje, no importan las ideas, no importa la sociedad. Importan los votos. El poder es el fin. Antes se les llamaba “demagogos”.
Y de todo hay. La cuestión es en qué bando se sitúa cada quién y qué bando es el mayoritario. Sobre esto último dejo unas palabras de Ortega. Por si interesa:

«Es, en efecto, muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.

jueves, 13 de julio de 2017

Aclarar y Enmarañar

Si Ortega tuviese razón, y no sería la primera vez, ocurriría que la tarea del intelectual consistiría, modestamente, en iluminar, instruir.
Quien adopta la perspectiva política, siempre según Ortega, articula su tarea sobre una tara, una deficiencia que le impide captar la más humilde de las verdades si no está en el ángulo de visión “correcto” (políticamente correcto, diríamos hoy).
Y ya la cuadratura del círculo: el intelectual que cifra su tarea en espolear al tarado. La instrucción al servicio de la confusión. Eso que, al decir de Benda, es la felonía específicamente moderna, la trahison des clercs.

Algo de esto le entiendo a Ortega. Y ahí lo dejo. Por si interesa

«La obra intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que la del político suele, por el contrario, consistir en confundirlas más de lo que estaban. Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral».


Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.