Disfrutar, gozar lo máximo posible. ¿Quién no suscribiría ese objetivo? «Coged las rosas mientras podáis; Pflückt die Rosen, solange ihr könnt», Gaudeamus […] iuvenes dum sumus, que dirían los universitarios.
Disfrutar primaveralmente, cogiendo las flores y frutos
mientras seamos jóvenes, que ya en el atardecer de la vida, la cosa será otra,
quizá.
A esta trivialidad se añade otra evidencia que cambia de
nivel nuestras expectativas:
«no hay felicidad sin sacrificio; kein Glück ist ohne Opfer»,
(Hölderlin, F., Hyperion oder Der Eremit in Griechenland, II, 91).
Son trivialidades, sí. Obviedades,
claro. Pero conviene recordarlas: olvidamos con facilidad.
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