jueves, 7 de mayo de 2026

Cuando algo importa, la vida se complica

El problema no empieza cuando todo va mal.

Empieza cuando algo empieza a importar.

Antes de la rosa, el Principito tenía una vida ordenada.
Sabía qué hacer.

Cuidaba su planeta.
Todo estaba en su sitio.

La rosa no destruye ese orden.
Hace algo más inquietante:

lo vuelve insuficiente.

Aparecen cosas nuevas:
espera, dependencia, responsabilidad.

Y con ellas, la incomodidad.

Porque ya no se trata de hacer bien las cosas en general.
Se trata de responder a alguien concreto.

Y ahí el Principito se pierde.

No porque no quiera.
Sino porque no sabe cómo hacerlo.

Confunde lo importante con lo secundario.
Se queda en lo que molesta, en lo que descoloca.

Y entonces hace algo muy humano:
se va.

No huye de la rosa.
Huye de no saber qué hacer con ella.



***

En mayo, los jueves, trabajaremos esto con calma en un seminario. Si te interesa, escríbeme a:

seminarios.tintaycaos@gmail.com

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