miércoles, 6 de mayo de 2026

No basta con ser “como un niño”

 El Principito se va.

Y no es solo una huida.

También es una búsqueda.

Más tarde lo entenderá:
era demasiado joven para saber amar.

Esto introduce algo incómodo.

Porque solemos pensar al niño como lo mejor:
lo puro, lo abierto, lo no contaminado.

Y, sin embargo, aquí no basta.

El Principito ve más que los adultos.
Percibe lo esencial.
No está reducido a lo funcional.

Pero eso no le permite amar bien.

Porque amar no es solo percibir.
Ni sentir.
Ni estar abierto.

Amar exige algo más.

Exige tiempo.
Lectura.
Paciencia.

Exige aprender a sostener lo que importa
cuando no es claro,
cuando incomoda,
cuando no encaja.

Y eso el niño —precisamente por ser niño—
todavía no lo tiene.

Por eso se va.

No solo porque no sabe.
Sino porque necesita aprender.


***

Esto lo trabajaremos con calma los jueves de mayo en un seminario.

Si te interesa, escríbeme a

seminarios.tintaycaos@gmail.com

y te cuento.

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