sábado, 31 de enero de 2026

El canto del gallo: símbolo de vigilia, traición y despertar

 




 

El canto del gallo: símbolo de vigilia, traición y despertar

 

 

 

El mundo no sólo contiene símbolos: es simbólico. Y a veces no hay que mirar demasiado alto para descubrir lo sagrado. Basta con escuchar a un gallo.

Y quien no percibe la dimensión simbólica de lo cotidiano, no sólo se pierde los símbolos, sino aquello a lo que los símbolos remiten: esa parte honda, vibrante y vertiginosa de la realidad.

¿Por qué el gallo?

Vamos a hablar del gallo; de por qué canta; de por qué ese canto atraviesa religiones, mitologías, culturas; de por qué Sócrates, lo último que dice antes de morir, es que debe un gallo a Esculapio; de por qué Pedro llora cuando oye cantar al gallo; de por qué hay gallos en los campanarios, en las veletas, en la astrología, en el Feng Shui, en la Lotería Mexicana.

Y también vamos a hablar de la gallina, porque sin ella no hay equilibrio.

Pero, como siempre, sobre todo, vamos a hablar de nosotros, de nuestra vida, de lo que nos pasa.

Porque el canto del gallo no es un canto cualquiera: es una señal, un aviso, un umbral.

Canta para que no se nos pase lo que está pasando. Para decirnos: vigila, algo está cambiando.

El gallo en la ciencia… y en el alma

La ciencia nos dice que el gallo canta guiado por su ritmo circadiano, una suerte de reloj biológico que detecta los cambios. Por eso canta al amanecer… o en mitad de la noche, como en el Evangelio.

Ese canto marca el momento exacto en que Pedro se da cuenta de su traición. Es el instante en que despierta.

Y eso es lo que hace el símbolo: no contradice la naturaleza, la prolonga y revela. El gallo no sólo canta, también anuncia, convoca, mueve.

Por eso aparece en tantas iglesias medievales: en lo alto, vigilante, marcando el viento: el pneuma, en griego, la misma palabra que para espíritu. El gallo nos enseña a estar atentos a lo importante.

Cirlot, Jung, Elíade… Sócrates

El Diccionario de símbolos, de Cirlot define al gallo como símbolo de luz, vigilancia y resurrección. En la alquimia representa el fuego que transforma.

Para Jung (Símbolos de transformación), el gallo señala el paso de la sombra a la consciencia, el inicio del despertar interior.

Elíade (Lo sagrado y lo profano) lo presenta como guardián de los umbrales: entre el día y la noche, entre la sabiduría y la ignoracia, entre el profano y lo sagrado.

Y Sócrates, antes de morir, dice: “Critón, le debemos un gallo a Esculapio”. No es sólo ironía. Esculapio es el dios de la medicina y ahí, Sócrates está indicando que entiende la muerte como una curación, como un paso de umbral. El gallo no canta la muerte, canta el despertar final.

Un símbolo universal

En todo el mundo, el gallo canta. Y su canto se entiende aunque no hablemos el mismo idioma, porque su canto no es de este mundo, sino de la frontera entre mundos.

En México, el gallo es la carta número 1 de la lotería: inaugura el juego, anuncia lo que comienza, y simboliza al mensajero entre mundos.

En Francia, es el símbolo nacional: representa el orgullo, la vigilancia y la lucidez, una conciencia despierta que no teme al amanecer.

En China, forma parte del zodiaco: se asocia al orden, la belleza y la protección frente a fuerzas destructivas, tanto externas como internas.

En todas estas culturas, el gallo no está puesto como adorno: está llamando. Aparece cuando hace falta marcar un umbral, señalar que algo importante se mueve.

En la India, el dios guerrero Skanda lleva un gallo en su estandarte: encarna la lucha contra la oscuridad interior, el combate por la claridad del alma.

Y en muchas regiones de África, el gallo aparece en ritos de paso, como guía entre los umbrales del nacimiento, la transformación y la muerte.

El gallo aparece siempre donde algo va a cambiar, donde algo va a comenzar (porque cuando algo acaba, también algo comienza).

¿Y la gallina?

No podíamos olvidarla.

Si el gallo protege, la gallina cuida, mantiene la vida. Es símbolo de maternidad, calor, arraigo, cuidado esencial. Esa imagen de los polluelos bajo sus alas nos habla de lo que sostiene la vida en lo pequeño y concreto.

Canta porque algo amanece

El gallo es territorial, insistente, ruidoso. Canta para marcar un inicio.

Y precisamente por eso se convierte en símbolo: porque la naturaleza y el alma hablan idiomas distintos, pero dicen lo mismo.

También dentro de nosotros hay amaneceres en marcha, transformaciones en curso. El canto del gallo, real y simbólico, nos recuerda que hay que estar atentos, porque quizá hoy empiece algo nuevo. Y quizá el gallo que necesitamos escuchar no está fuera, sino dentro.

 

🎥 Puedes ver el vídeo completo en Tinta y Caos, mi canal de youtube:

👉 https://youtu.be/H_UWkEKPIp8

 


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