sábado, 3 de enero de 2026

Caperucita Roja: el cuento que cambió muchas veces (y un lobo que no cambia nunca)

 




Caperucita Roja: el cuento que cambió muchas veces (y un lobo que no cambia nunca)

 

 

 

El cuento ha cambiado con los siglos, las versiones, los intérpretes. Pero el lobo, no.

Una niña se adentra en el bosque. Lleva una capa roja. En algunas versiones, come carne humana sin saberlo; en otras, se mete en la cama con el lobo y escapa sola. En otras, la rescata un cazador. Pero hay algo que se mantiene inalterable en todos los relatos: el lobo.

¿Qué tiene este cuento que ha sobrevivido a los siglos, que ha sido contado, recontado, censurado, endulzado, y aún hoy sigue inquietándonos?

Tres versiones, tres caperucitas

La tradición más antigua conocida se remonta al siglo XI, cuando el diácono Egberto de Lieja incluyó en su Fecunda Ratis una historia titulada De puella a lupellis servata (“La niña salvada de los lobos”), donde ya aparecen los elementos esenciales del cuento: la niña, el bosque, los lobos y el peligro. Esta versión es brutal: la niña come la carne y bebe la sangre de su abuela sin saberlo. Luego se desnuda, se mete en la cama con el lobo… y escapa sola. No hay cazadores. No hay moralejas. Solo una transformación: ya no es la misma que al inicio.

Unos siglos más tarde, Charles Perrault (1697) introduce una advertencia explícita: “no hables con desconocidos”. La niña desobedece y el castigo es inmediato. El cuento se convierte en norma, en guía de comportamiento.

Después, los hermanos Grimm (1812) suavizan el relato. Aparece un cazador que salva a la niña y a la abuela. Hay final feliz, pero también una nueva figura: la niña ya no se salva, es salvada.

¿Y qué nos dice hoy este cuento?

Caperucita Roja no ha dejado de hablarnos, pero cada época ha interpretado su voz según sus propios valores y deseos. Por eso no hay una única lectura del cuento: hay muchas, y todas revelan tanto sobre nosotros como sobre la propia historia. Aquí van algunas de las interpretaciones más influyentes:

Enfoque didáctico

Desde sus primeras versiones, el cuento ha funcionado como advertencia. La niña recibe un encargo claro (“no te salgas del camino”) y cuando lo desobedece, el castigo llega. La historia se convierte así en un relato ejemplarizante, con moraleja: los actos tienen consecuencias. Perrault lo deja explícito al final: “las niñas bonitas no deben hablar con desconocidos”. El cuento educa, corrige, protege. Quiere marcar límites. Y aunque esto puede sonar autoritario, no deja de reflejar la preocupación por quienes aún no distinguen el peligro.

Enfoque psicoanalítico

Autores psicoanalíticos y, en especial Bruno Bettelheim, han leído en este cuento un relato simbólico sobre el despertar sexual. La capa roja representa la menstruación, el paso a la pubertad. El lobo no es solo un depredador, sino una figura de seducción. Que Caperucita se meta en la cama con él no es un accidente, sino una metáfora poderosa. Esta lectura no pretende escandalizar, sino mostrar que los cuentos populares contienen verdades profundas sobre el crecimiento, el deseo, el cuerpo. Aquí el bosque ya no es solo un lugar peligroso: es el umbral hacia la edad adulta.

Enfoque feminista

Desde esta perspectiva, el cuento ha sido criticado por su estructura de poder. Caperucita es presentada como una niña indefensa, cuya salvación depende de un varón: el cazador. El relato reproduce así el esquema masculino-activo / femenino-pasivo. Además, el mandato de obedecer aparece como una forma de control sobre la libertad de la protagonista. Las relecturas feministas han recuperado versiones más antiguas —donde la niña escapa sola— para rescatar su autonomía, su astucia y su capacidad de decisión. En este enfoque, el cuento es una oportunidad para revisar los roles de género que hemos heredado.

Enfoque simbólico (Jung)

Desde la psicología profunda de Carl Gustav Jung, Caperucita Roja se convierte en un mapa del alma. El bosque simboliza el inconsciente, la parte no explorada de nuestra psique. El lobo es la sombra, esa parte de nosotros mismos que tememos, que reprimimos o negamos. Atraviesas el bosque, te enfrentas al lobo, y al hacerlo te transformas. No es un cuento para asustar, sino para animar a crecer. Es un relato de maduración. Hay que entrar en lo desconocido, mirar al lobo a los ojos, e integrar lo que somos. Solo así se madura.

Enfoque iniciático

Este enfoque recupera la versión oral más antigua, donde la niña no es salvada, sino que se salva sola. Aquí el cuento no enseña a obedecer, sino a aprender a distinguir quienes (como la madre) quieren ayudarnos y quienes (como el lobo) quieren perjudicarnos. El cuento, entonces, no pretende protegernos del mundo, sino prepararnos para enfrentarlo con los ojos abiertos.

Aprender a reconocer al lobo

No todos los consejos nos coartan, ni toda rebeldía nos libera.

Crecer es aprender a distinguir, a saber en quién confiar y a quien temer.

Y esa es la verdadera enseñanza que Caperucita todavía nos ofrece.

Porque si el cuento ha cambiado muchas veces… el lobo, casi nunca.

 

🎥 Mira el vídeo completo en YouTube:

“El secreto de Caperucita Roja: canibalismo, deseo y el lobo que nunca cambia”

👉 https://youtu.be/yNd1LJjCrjI


🎧 O escúchalo en Spotify:

https://n9.cl/hgsen


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