jueves, 30 de abril de 2026

Si todo va bien, ¿por qué acaba en el desierto?

 El Principito ve más que los adultos.

Percibe lo que otros pasan por alto.

Cuida su planeta.
Es atento.
Está despierto.

En ese sentido, todo va bien.

Y, sin embargo, acaba en el desierto.
Solo.
Desorientado.

Al borde de la muerte.

Lo mismo que el piloto.
Distinto camino, mismo lugar.

Esto introduce una sospecha incómoda.

Quizá el problema no está en hacerlo mal.
Quizá no basta con hacer las cosas bien.

El Principito no se pierde por torpeza.
Se pierde después de que aparezca la rosa.

Después de que algo —o alguien—
empiece a importar de verdad.

Y ahí ya no basta con ver.
Ni con ordenar.
Ni con cuidar en general.

Ahí hay que saber qué hacer con lo importante.

Y eso no es inmediato.




***

En mayo, los jueves, trabajaremos esto con calma en un seminario. Si te interesa, escríbeme a:

seminarios.tintaycaos@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario