Se puede seguir un tiempo más.
Dándole vueltas.
Probando.
Ajustando.
Pensando que, con un poco más de claridad,
todo terminará de encajar.
Y a veces funciona.
Pero hay un punto en el que no.
No porque falte inteligencia.
Ni sensibilidad.
Ni intención.
Sino porque hay cosas
que no se resuelven solo.
El Principito se va para entender.
Pero no aprende solo.
Necesita encontrarse.
Escuchar.
Contrastar lo que le pasa.
Necesita a otros.
Alguien que le diga algo verdadero.
Y alguien con quien poder recorrerlo.
Porque hay preguntas
que uno no puede sostener por su cuenta.
Y llega un momento
en que no se trata de seguir buscando sin más.
Sino de aceptar algo más simple:
que solo no basta.
***
Esto lo trabajaremos con calma los jueves de mayo en un seminario. Si te interesa, escríbeme a
seminarios.tintaycaos@gmail.com
y te cuento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario