sábado, 12 de septiembre de 2026

¿Por qué Ulises rechazó a tres mujeres?

 




¿Por qué Ulises rechazó a tres mujeres?


Imagina que alguien pudiera ofrecerte una de estas tres posibilidades.

La primera: no envejecer. No morir nunca. La inmortalidad.

La segunda: una vida agradable, cómoda, sin sobresaltos ni peligros. Seguridad y bienestar.

La tercera: empezar de nuevo. Dejar atrás lo que hemos hecho mal y comenzar otra vida: otra casa, otro trabajo, otra familia.

¿Con cuál te quedarías?

No es una pregunta fácil. Lo sorprendente es que a Ulises le ofrecieron, de un modo u otro, las tres posibilidades. Y rechazó las tres.

Saber la historia no es comprenderla

Todos conocemos más o menos la Odisea. Sabemos quién es Polifemo, hemos oído hablar del canto de las sirenas y sabemos que Ulises termina regresando a Ítaca.

Pero una cosa es saber lo que ocurre y otra comprender por qué ocurre.

Quizá esa sea una de las razones por las que merece la pena volver una y otra vez a los clásicos. No para averiguar cómo termina una historia cuyo final conocemos desde hace siglos, sino para preguntar qué significa. Y, sobre todo, qué tiene que ver con nosotros.

Podemos plantearlo a partir de tres mujeres: Calipso, Circe y Nausícaa.

Cada una ofrece a Ulises algo diferente. Y cada una encarna, quizá, una posibilidad ante la vida.

Calipso: no morir

Calipso es una ninfa, una diosa bella, enamorada de Ulises. Lo cuida, lo trata bien y le ofrece algo difícilmente superable: hacerlo inmortal.

Y Ulises dice que no.

Resulta todavía más extraño porque Calipso se compara con Penélope. Ella es una diosa; Penélope, una mujer mortal. ¿Cómo puede preferirla?

Pero Ulises pasa los días mirando al mar, lleno de nostalgia. Quiere regresar a casa. Y para hacerlo está dispuesto a renunciar a la inmortalidad.

No se trata, por tanto, de comparar la belleza de dos mujeres. La pregunta es mucho más profunda.

¿Qué puede haber en una vida mortal que haga preferible envejecer y morir antes que renunciar a ella?

Circe: vivir bien

Circe plantea una segunda posibilidad.

Después del conocido episodio en el que transforma en cerdos a los compañeros de Ulises, las cosas cambian. Superado el conflicto, Ulises puede permanecer con ella disfrutando de una existencia cómoda, agradable, placentera, sin grandes preocupaciones.

Y no parece desagradarle: permanece allí voluntariamente durante un año.

Pero finalmente también se marcha.

Aquí ya no hablamos de vencer a la muerte. Hablamos de algo mucho más próximo: estar bien.

Una vida tranquila. Sin demasiados problemas. Con nuestras necesidades cubiertas y una buena dosis de placer.

¿Por qué abandonar algo así?

Quizá porque una vida agradable y una vida lograda no son necesariamente la misma cosa.

Nausícaa: empezar de nuevo

La tercera posibilidad resulta todavía más cercana.

Nausícaa es joven y casadera. Cuando conoce a Ulises, desea encontrar un marido como él. Después será su padre, el rey, quien le ofrezca formalmente la posibilidad de quedarse.

Ulises podría tener una nueva esposa, una nueva casa y un nuevo reino.

Pensemos en su situación. Lleva veinte años fuera de Ítaca. No sabe qué ha ocurrido allí. No sabe qué queda de su reino, de su casa, incluso de su familia.

Después de veinte años de guerra, errores, naufragios, pérdidas y sufrimiento, alguien le ofrece una posibilidad que cualquiera de nosotros puede comprender:

Empieza de nuevo.

Hay momentos en los que empezar de nuevo es necesario. Hay trabajos que debemos abandonar, lugares de los que debemos marcharnos y situaciones que no deben prolongarse.

Pero de ahí no se sigue que cambiar nuestras circunstancias vaya a hacernos felices.

Y Homero parece introducir aquí otra pregunta: ¿no habrá en esta vida concreta, con sus errores, dificultades y sufrimientos, algo que merezca nuestra permanencia y nuestra fidelidad?

Ulises tampoco acepta la tercera posibilidad.

No quiere otra casa.

No quiere otro reino.

No quiere otra esposa.

No quiere otra vida.

Quiere la suya.

La cuarta posibilidad

Llegamos así a lo verdaderamente interesante.

Calipso le ofrece la inmortalidad. Circe, el placer y la comodidad. Nausícaa, comenzar otra vez.

Ulises rechaza las tres porque busca una cuarta cosa.

¿Qué?

Homero todavía no nos lo ha dicho explícitamente. O quizá nos lo ha dicho y somos nosotros quienes todavía no hemos sabido entenderlo.

Porque hasta que respondamos a esa pregunta tampoco entenderemos por qué Penélope puede significar para Ulises más que una diosa inmortal, una amante o una joven esposa.

Y es posible que la pregunta termine saliendo de las páginas de Homero.

Nosotros también navegamos intentando conseguir cosas. Buscamos seguridad, bienestar, reconocimiento. A veces fantaseamos con borrar nuestros errores y empezar de nuevo.

Pero, ¿qué estamos buscando realmente durante el viaje de nuestra vida?

Quizá por eso seguimos leyendo la Odisea después de casi tres mil años.

No porque necesitemos saber cómo termina.

Sino porque quizá todavía necesitemos comprender adónde queremos volver nosotros.


He desarrollado esta cuestión con más detalle en el nuevo vídeo de Tinta y Caos, ¿Por qué Ulises rechazó a las tres mujeres?

https://youtu.be/XD1KouzD20w


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