¿Por qué
Ulises rechazó a tres mujeres?
Imagina que
alguien pudiera ofrecerte una de estas tres posibilidades.
La primera: no
envejecer. No morir nunca. La inmortalidad.
La segunda: una
vida agradable, cómoda, sin sobresaltos ni peligros. Seguridad y bienestar.
La tercera:
empezar de nuevo. Dejar atrás lo que hemos hecho mal y comenzar otra vida: otra
casa, otro trabajo, otra familia.
¿Con cuál te
quedarías?
No es una pregunta fácil. Lo sorprendente es que a Ulises le ofrecieron, de un modo u otro, las tres posibilidades. Y rechazó las tres.
Saber la historia no es comprenderla
Todos conocemos
más o menos la Odisea. Sabemos quién es Polifemo, hemos oído hablar del
canto de las sirenas y sabemos que Ulises termina regresando a Ítaca.
Pero una cosa
es saber lo que ocurre y otra comprender por qué ocurre.
Quizá esa sea
una de las razones por las que merece la pena volver una y otra vez a los
clásicos. No para averiguar cómo termina una historia cuyo final conocemos
desde hace siglos, sino para preguntar qué significa. Y, sobre todo, qué
tiene que ver con nosotros.
Podemos
plantearlo a partir de tres mujeres: Calipso, Circe y Nausícaa.
Cada una ofrece
a Ulises algo diferente. Y cada una encarna, quizá, una posibilidad ante la
vida.
Calipso: no morir
Calipso es una
ninfa, una diosa bella, enamorada de Ulises. Lo cuida, lo trata bien y le
ofrece algo difícilmente superable: hacerlo inmortal.
Y Ulises dice
que no.
Resulta todavía
más extraño porque Calipso se compara con Penélope. Ella es una diosa;
Penélope, una mujer mortal. ¿Cómo puede preferirla?
Pero Ulises
pasa los días mirando al mar, lleno de nostalgia. Quiere regresar a casa. Y
para hacerlo está dispuesto a renunciar a la inmortalidad.
No se trata,
por tanto, de comparar la belleza de dos mujeres. La pregunta es mucho más
profunda.
¿Qué puede
haber en una vida mortal que haga preferible envejecer y morir antes que
renunciar a ella?
Circe: vivir bien
Circe plantea
una segunda posibilidad.
Después del
conocido episodio en el que transforma en cerdos a los compañeros de Ulises,
las cosas cambian. Superado el conflicto, Ulises puede permanecer con ella
disfrutando de una existencia cómoda, agradable, placentera, sin grandes
preocupaciones.
Y no parece
desagradarle: permanece allí voluntariamente durante un año.
Pero finalmente
también se marcha.
Aquí ya no
hablamos de vencer a la muerte. Hablamos de algo mucho más próximo: estar
bien.
Una vida
tranquila. Sin demasiados problemas. Con nuestras necesidades cubiertas y una
buena dosis de placer.
¿Por qué
abandonar algo así?
Quizá porque
una vida agradable y una vida lograda no son necesariamente la misma cosa.
Nausícaa: empezar de nuevo
La tercera
posibilidad resulta todavía más cercana.
Nausícaa es
joven y casadera. Cuando conoce a Ulises, desea encontrar un marido como él.
Después será su padre, el rey, quien le ofrezca formalmente la posibilidad de
quedarse.
Ulises podría
tener una nueva esposa, una nueva casa y un nuevo reino.
Pensemos en su
situación. Lleva veinte años fuera de Ítaca. No sabe qué ha ocurrido allí. No
sabe qué queda de su reino, de su casa, incluso de su familia.
Después de
veinte años de guerra, errores, naufragios, pérdidas y sufrimiento, alguien le
ofrece una posibilidad que cualquiera de nosotros puede comprender:
Empieza de
nuevo.
Hay momentos en
los que empezar de nuevo es necesario. Hay trabajos que debemos abandonar,
lugares de los que debemos marcharnos y situaciones que no deben prolongarse.
Pero de ahí no
se sigue que cambiar nuestras circunstancias vaya a hacernos felices.
Y Homero parece
introducir aquí otra pregunta: ¿no habrá en esta vida concreta, con sus
errores, dificultades y sufrimientos, algo que merezca nuestra permanencia y
nuestra fidelidad?
Ulises tampoco
acepta la tercera posibilidad.
No quiere otra
casa.
No quiere otro
reino.
No quiere otra
esposa.
No quiere otra
vida.
Quiere la suya.
La cuarta posibilidad
Llegamos así a
lo verdaderamente interesante.
Calipso le
ofrece la inmortalidad. Circe, el placer y la comodidad. Nausícaa, comenzar
otra vez.
Ulises rechaza
las tres porque busca una cuarta cosa.
¿Qué?
Homero todavía
no nos lo ha dicho explícitamente. O quizá nos lo ha dicho y somos nosotros quienes
todavía no hemos sabido entenderlo.
Porque hasta
que respondamos a esa pregunta tampoco entenderemos por qué Penélope puede
significar para Ulises más que una diosa inmortal, una amante o una joven
esposa.
Y es posible
que la pregunta termine saliendo de las páginas de Homero.
Nosotros
también navegamos intentando conseguir cosas. Buscamos seguridad, bienestar,
reconocimiento. A veces fantaseamos con borrar nuestros errores y empezar de
nuevo.
Pero, ¿qué
estamos buscando realmente durante el viaje de nuestra vida?
Quizá por eso
seguimos leyendo la Odisea después de casi tres mil años.
No porque
necesitemos saber cómo termina.
Sino porque
quizá todavía necesitemos comprender adónde queremos volver nosotros.
He desarrollado
esta cuestión con más detalle en el nuevo vídeo de Tinta y Caos, ¿Por
qué Ulises rechazó a las tres mujeres?
https://youtu.be/XD1KouzD20w

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