¿Puede comenzar el universo con una
mujer?
Filosofía, mito
y materia en la obra de Jacinto Choza
En una época de datos
masivos y sentido menguante, ¿y si las preguntas esenciales aún necesitaran del
mito?
¿Qué ocurriría si la
física y la teología, la ciencia y el rito, pudieran contarse mutuamente la
misma historia?
Eso es lo que intenta
Jacinto Choza —filósofo español, catedrático de Antropología y autor de una
extensa obra— en su reciente trilogía sobre el cosmos. Su propuesta es tan
ambiciosa como extraña: reconstruir una cosmología completa, que una
ciencia y simbolismo, filosofía y liturgia. Y que lo haga con una figura
inesperada en el centro: una mujer vestida de sol.
Seis formas de contar el universo
En su trilogía, Choza
sugiere que todo gran relato del universo se ha formulado siempre desde seis
perspectivas:
1. El mito
2. La iconografía
3. La ontología
4. La ciencia (matemática, física)
5. La liturgia
6. La teología
Lo asombroso es que
—según él— estas seis vías, lejos de contradecirse, convergen. Cada una
expresa en su propio lenguaje el mismo fondo de sentido. Y la tarea del
filósofo no sería elegir una contra las demás, sino tejerlas en una
narración integradora.
El principio femenino
El eje de esa
narración es algo que atraviesa religiones, mitologías y lenguajes simbólicos: la
presencia constante de un principio femenino.
En las antiguas
culturas aparece como la Gran Madre, la tierra, la materia. En el cristianismo,
como María. Y en física cuántica, incluso como la estructura más fundamental
que permite que algo “aparezca”.
Choza sugiere que este
principio no es anecdótico, sino esencial: el universo comienza con un acto
de consentimiento, no de imposición. Con un “sí” femenino que da lugar a
todo lo demás.
¿Para qué un nuevo relato?
¿Es esta una
especulación más? ¿Una excentricidad filosófica?
Choza lo ve de otro
modo: vivimos en un mundo fragmentado, donde los saberes no se hablan entre sí.
Y necesitamos un
nuevo relato común, no para simplificarlo todo, sino para reconciliar lo
disperso.
Una cosmología que
incluya al ser humano —con su cuerpo, su lenguaje, su vulnerabilidad, su
misterio— no puede excluir el rito, la poesía, la imagen o la historia
religiosa.
Tampoco puede rechazar
la ciencia. Debe ir más allá de esa fractura.
Filosofía como puente
En este sentido, Choza
no propone una teoría “alternativa”, sino un acto filosófico en su sentido más
clásico: tender puentes entre discursos separados, sin anular su
diferencia.
Es difícil. A veces
oscuro. Siempre exigente.
Pero también audaz: un
intento de volver a decir el mundo, desde el principio, con palabras que unan
en lugar de separar.
Epílogo: una mujer vestida de sol
¿Puede comenzar el
universo con una mujer?
En el relato de Choza,
sí.
Y no por una ideología
ni por una provocación cultural, sino por algo mucho más antiguo:
Porque todo lo real
necesita ser acogido para comenzar a existir.
Y ese primer gesto —el
gesto de la acogida, del consentimiento, del “sí”— tiene rostro de mujer.
¿Quieres escuchar la entrevista completa? Puedes hacerlo aquí:
También en Spotify:
https://open.spotify.com/episode/7jzy0WMtTzkex8mxBS45vP?si=zk11O2ZfT6y0TsN_UdVf4Q

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