miércoles, 10 de junio de 2026

El fracaso y la realidad

Hay fracasos que nos amargan y fracasos que nos enseñan. La diferencia no está siempre en lo que ocurre, sino en cómo respondemos a ello.

A veces descubrimos que habíamos juzgado mal la realidad. Otras veces descubrimos que nos habíamos juzgado mal a nosotros mismos. Quizá perseguíamos algo que no era tan valioso como imaginábamos. Quizá simplemente no teníamos las capacidades que creíamos tener. Aunque resulte doloroso, ese descubrimiento puede acercarnos a la verdad.

El problema aparece cuando utilizamos el fracaso para ocultar la realidad en lugar de comprenderla. Cuando despreciamos aquello que no hemos conseguido o construimos una imagen falsa de nosotros mismos para proteger el orgullo. Entonces el fracaso deja de ser un maestro y se convierte en una forma de engaño.

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