miércoles, 7 de mayo de 2014

Risa-Salvación

«Mientras el hombre moderno pueda seguir riéndose de sí mismo, su alineación de los jardines encantados de tiempos pretéritos no será completa»

P.Berger, La risa redentora.

martes, 6 de mayo de 2014

27.1. La fuerza del reconocimiento



Cuando llega a la playa, descubre que no hay ningún tiburón. Nunca lo hubo. Le han engañado para conseguir que no vaya al colegio. Y lo han conseguido.

Pinocho se enfada. No le ve sentido. Por el contrario, ellos piensan que il sugo c'è sicuro, que el asunto tiene mucha gracia. La miga reside precisamente en «haberte hecho perder la escuela y venir con nosotros ¿No te avergüenzas de ser todos los días tan puntual y diligente en las lecciones? ¿No te da vergüenza estudiar tanto?».

lunes, 5 de mayo de 2014

Culpabilización

«ese corrosivo vicio de los hombres civilizados en el siglo XX, el rasgo que hallaremos en muchas formas distintas: el sentimiento de culpa»



Paul Johnson, Tiempos modernos.

sábado, 3 de mayo de 2014

Justicia

«es la justicia el alma del reinar»,

Gracián, El criticón.

Hombre muerde perro



Hombre muerde perro




Manuel Ballester


Al parecer hay acuerdo entre el gremio de los periodistas sobre lo que vende y no vende, sobre lo que se puede y lo que no se puede publicar. No se trata de hablar ahora de Pedro J y el 11-M, no vayamos a herir susceptibilidades y hacernos daño.

Es más simple: "Perro muerde hombre" no interesa, no vende, no es buen titular. Pero "Hombre muerde perro", eso sí.

viernes, 2 de mayo de 2014

Honestidad

«Si por el camino recto no puedes llegar a ser una persona extraordinaria, jamás lo conseguirás yendo por los caminos torcidos. Ahora no les cuentes más mentiras y procura vivir y morir feliz»,

Dickens, Grandes esperanzas.

jueves, 1 de mayo de 2014

Educación-proceso

«es preciso ser un escolar ordinario antes de llegar a ser extraordinario. El mismo rey, sentado en el trono y con la corona en la cabeza, sería incapaz de escribir sus actas del Parlamento en letras de imprenta si cuando no era más que príncipe no hubiese empezado a aprender el alfabeto. Esto es indudable. Y tuvo que empezar por la A hasta llegar a la Z, y estoy seguro de esto, aunque no lo sepa por experiencia propia»

Dickens, Grandes esperanzas.