viernes, 27 de septiembre de 2019

Cambiar el mundo


Queremos que el mundo cambie. A mejor, claro. Pero formamos parte del mundo. Querer que el mundo cambie, incluso contribuyendo activamente a ello, es empezar por lo fácil y externo. Aunque no lo consigamos, siempre podrá decirse que hemos hecho lo que podíamos y que los malos, los culpables y “el infierno” son los otros.

Quizá por eso Gabriel Zaid dice lo que dice:

«No se puede cambiar el mundo sin cambiar la propia vida, ni cambiar la propia vida sin hacer que el mundo cambie. Y esos cambios requieren algún poder», “La ambición de la poesía total”, p. 44

jueves, 26 de septiembre de 2019

Comprender la experiencia


La experiencia de algo, la vivencia en primera persona, no es nada si no se incorpora en una vida comprendida, con sentido. Así se entiende lo que se vive, así nos entendemos a nosotros mismos.
Aunque todos experimenten el mismo paisaje, no es lo mismo el vagabundo o el turista que el peregrino porque, como diría Kant, la intuición sin conceptos es ciega.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid. Y ahí lo dejo, por si interesa:

«A toda persona le llega la visitación de una “noche del alma”. Pero uno, Juan de la Cruz, sabe leerla, reconocerla y sufrirla, mientras otro dice: “Qué aburrido me siento” y se pone a ver la televisión», Lo expresivo y lo oprimente, p. 38.

martes, 24 de septiembre de 2019

Compromiso, ideología y realidad



Es una pena que bastantes intelectuales se hayan comprometido con ciertas ideas en vez de con la realidad. Algo de esto le entiendo a Zaid:


“el poeta y el artista tienen en su contra tanto al intelectual “comprometido” como al tendero de la esquina. Y también a sí mismos, naturalmente”,
Zaid, G., “La efectividad poética”

lunes, 23 de septiembre de 2019

Lector y realidad




«Si leer no sirve para ser más reales, ¿para qué demonios sirve?»

 

La cuestión la plantea Gabriel Zaid. Y no es el único.

Leer supone apertura, sopesar pensamientos pensados por otros, experimentar sentimientos sentidos por otros… otros mundos. La apertura hace posible que nos enriquezcamos, que nos realicemos, que eso es hacernos más reales.

Pero se puede leer también para matar el tiempo, para confirmar nuestros pensamientos, para blindar nuestro mundo. Entonces no hay apertura sino simple lucha contra el aburrimiento o, peor, obsesión. Así, lejos de enriquecernos, la lectura puede cerrarnos y aislarnos. Y entonces, ¿para qué demonios sirve?

miércoles, 10 de abril de 2019

El perro de Maluma



El perro de Maluma



Manuel Ballester


La llamada clase política no goza de buena prensa. Es frecuente hablar de ellos en términos despectivos, como una panda de rascaboinas. No digo que sea verdad. Digo que a veces se detecta esa opinión, a sabiendas de que la opinión (por pública que sea) no tiene por qué coincidir con la verdad.
Sorprende, por eso, que cuando los políticos se ponen de acuerdo, entonces empiezan a tener más que buena prensa: los medios de comunicación les hacen la ola. Que es como si un acuerdo entre mafiosos fuera, sólo por haberlo pactado, digno del Nobel de la paz. La sabiduría popular, tan certera como puñetera, va por otro lado cuando sentencia aquello de reunión de pastores, oveja muerta.

viernes, 29 de marzo de 2019

La lengua, a la larga


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La lengua, a la larga




Manuel Ballester


Estamos ya en plena vorágine electoral. Es un periodo en el que lo mismo se anuncia el cambio del sistema productivo y laboral o la solución al cambio climático que se inaugura una curva o se tuerce una recta: lo importante es la foto, hacer ver que se hace para convencer al votante de que uno tiene la clave del progreso. Y todo son prisas a la caza del eslogan, de la ocurrencia pegadiza que quepa en un tweet.
Impera el comprensible cortoplacismo. El riesgo es no llegar nunca a proyectos de largo alcance. Quiero señalar uno que me parece de interés. Me refiero a la cuestión de la lengua. A la española, esa lengua que antaño extendió el Reino de España por el mundo y hoy es la segunda lengua materna (tras el chino mandarín y por delante del inglés) a nivel mundial.

domingo, 3 de junio de 2018

Sumisión o dignidad

No toda jerarquía se articula sobre la superioridad. Pero el dominio sobre otros sólo es posible cuando hay una superiores e inferiores.

Algo de esto le entiendo a de la Boétie. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«el tirano sólo cree tener asegurado su poder si ha conseguido que sus súbditos sean hombres sin valor»,

Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.