jueves, 22 de diciembre de 2022

Poder y libertad

El poder tiene sus exigencias. Para imponerse requiere gente sumisa, sometida. O, lo que es lo mismo, y por decirlo con Maquiavelo: quien conquista una sociedad…

«quien se convierte en señor de una ciudad acostumbrada a vivir libre y no la deshace, que espere a ser deshecho por ella;

Cho diviene patrone di una città consueta a vivere libera, è non la disfaccia, aspetti di essere disfatto da quella», Maquiavelo, El príncipe, Cap V, pp. 48-49.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Arruinar para dominar

La riqueza, se tome en el sentido que se quiera (material, cultural o espiritual), remite a posesión y es fundamento de la importancia y dignidad que nos otorgamos y nos reconocen.

Si se priva a alguien de lo que le permite sentirse dueño de sí, se le somete con mayor eficacia.

O algo de eso le entiendo a Maquiavelo cuando dice que cuando alguien pretende dominar un territorio

«no hay modo más seguro de posesión que la ruina;

Non ci è modo sicuro a possederle altro che la ruina», Maquiavelo, El príncipe, Cap V, pp. 48-49.


lunes, 19 de diciembre de 2022

Apoyar al poderoso

Cuando el objetivo es mantener el poder, los demás sólo pueden ser súbditos. Hay que someterlos con tanto más contundencia cuanto más peligro supongan.

Algo de esto le entiendo a Maquiavelo cuando señala una

«regla general que nunca o casi nunca falla: quien es causa de que otro se haga poderoso labra su propia ruina, porque este poder lo ha propiciado o con la fuerza o con la industria y tanto una como otra resultan sospechosas a quien se ha hecho poderoso;

Regola generale, la quale mai o raro falla: che chi è cagione che uno diventi potente, rovina: perché quella potenza è causta da colui o con industria o con forza, e l’una e l’altra di queste due è sospetta a chi è divenuto potente», Maquiavelo, El príncipe, Cap III, pp. 36-37.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Afrontar las dificultades

Evitar los conflictos, estar cómodo y sin enfadarse con nadie, es una situación que la mayoría desea disfrutar.

No obstante, hay situaciones que perturban y crispan. Hay quien prefiere mirar para otro lado, a ver si escampa la tormenta. Esta actitud es nefasta, o así entiendo a Maquiavelo cuando dice que

«no se debe nunca permitir un desorden esperando huir así de una guerra; porque no se evita, sino que se aplaza en desventaja tuya;

Non si de’ mai lasciare seguire uno disordine per fuggire una guerra: perque la non si fugge, ma si differisce a tuo disavvantaggio», Maquiavelo, El príncipe, Cap III, pp. 34-35.


viernes, 16 de diciembre de 2022

Ofender con talento

Si se ofende a alguien involuntariamente, cabe la disculpa o, más difícil, el perdón.

Pero también puede perjudicarse a alguien voluntariamente, siguiendo el propio interés frente a las aspiraciones del ofendido. Esta perspectiva no admite cualquier tipo de daño. Porque se trata del juego del poder y, por tanto, hay que imponerse de modo que el otro ni pueda ni intente devolver el golpe.

Algo de esto le entiendo a Maquiavelo cuando dice que los hombres «se vengan de las pequeñas ofensas, de las grandes no pueden: así que la ofensa que se haga a un hombre debe ser hecha de tal manera que no dé lugar a venganza;

[Gl’uomini] si vindicano delle leggieri offese, delle gravi non possono; sì che la offesa che si fa all’uomo debe essere in modo che la non tema la vendetta», Maquiavelo, El príncipe, Cap. III, pp. 20-23.


jueves, 15 de diciembre de 2022

Dominar

Ver el mundo desde la óptica del poder obliga a someter o someterse.

Algo de esto le entiendo a Maquiavelo cuando dice que

«a los hombres o bien hay que ganarlos con beneficios o destruirlos;

Gl’uomini si debono o vezzegiare o spegnere», Maquiavelo, El príncipe, Cap III, pp. 20-21.

No hay más opciones cuando se ha optado por dominar o someterse. Es lo que Hegel llama dialéctica (insalvable) amo-esclavo.

Hay quien está en la vida para dominar. Pero hay otro modo de estar el mundo; hay un modo mejor de conducir la propia vida.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Servidumbre voluntaria

Dejar que otros decidan por nosotros es, dice Kant, mantenerse en una culpable minoría de edad.

Tiene un punto de comodidad, ciertamente, sobre todo si el otro simplemente me libera de tareas secundarias y me permite centrarme en las que considero fundamentales.

El asunto, sin embargo, puede ir por otro lado y acabar siendo dirigidos en los aspectos esenciales de la vida. Algo de esto es lo que Étienne de La Boétie llama servidumbre voluntaria.

Cuando la masa, el pueblo o la ciudadanía (que por nombres no va a quedar) asume esa situación, siempre hay alguien dispuesto a complacerla.

Algo de esto le entiendo a Maquiavelo cuando dice que «siempre, aún cuando uno cuente con un ejército poderosísimo, para entrar en una provincia es necesario el favor de sus habitantes;

Sempre, ancora che uno sia fortissimo in sulli eserciti, ha bisogno del favore de’ provinziali ad entrare in una provincia», Maquiavelo, El príncipe, Cap III, pp. 14-15.