sábado, 7 de enero de 2023

Cuando dos son uno: un relato de Amado Nervo

 




Cuando dos son uno: un relato de Amado Nervo

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

Se ha dicho de mil maneras que cuando se ama, un solo corazón vive en dos cuerpos.

Es un exceso poético que expresa el deseo de los amantes. Los poetas son dados a esas exageraciones que, sin embargo, permiten ver con más claridad lo real.

Con un nombre tan apto para la poesía como el de Amado Nervo (Tepic, México, 1870-Montevideo, Uruguay, 1919) aborda este autor la cuestión de un modo tan original que podríamos decir que invierte los términos.

Se trata de El donador de almas (1899) publicada por entregas en el suplemento humorístico de El Mundo y más adelante como novela corta. Se trata de un cuento, «la forma literaria del porvenir», de capítulos breves, de humor sobrio e inteligente, que permiten una lectura ágil y agradable.

Cambio de costumbres

Las costumbres, los hábitos, las tradiciones, nos han moldeado de manera que pensamos y actuamos a partir de ellas.

Por eso dicen los clásicos que el hábito es una segunda naturaleza, o sea, que la costumbre nos hace pensar y actuar “naturalmente” de una determinada manera.

Sin entrar (que es otra cuestión) en si una tradición debe ser conservada (porque es útil y buena) o cambiada (porque hay mejores opciones), cambiarla es como alterar la naturaleza.

Por eso dice Maquiavelo lo que dice, si lo entiendo bien. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«no hay cosa más difícil de tratar, ni en la que el éxito sea más dudoso, ni más peligrosa de manejar, que convertirse en responsable de la introducción de un nuevo orden;

Non è cosa più dificile a trattare, ne più dubbia a riuscire, né più pericolosa a maneggiare, che farsi capo di introdurre nuovi ordini»,
Maquiavelo, El príncipe, Cap VI, pp. 56-57.

viernes, 6 de enero de 2023

Azar, necesidad y libertad

El azar se opone a la necesidad, en el mundo natural.

El azar se opone a la libertad, en el mundo humano.

jueves, 5 de enero de 2023

Altas y bajas expectativas

No es fácil acertar.

Quien aspira a poco, puede vivir plácidamente en sus pequeñas victorias. Es una vida tranquila: el mundo no tiene arreglo y sólo da quebraderos de cabeza. Il faut cultiver notre jardin, hay que dedicarse a lo que podemos controlar sin grandes aspavientos, concluye con pesimismo Voltaire.

Quien aspira a mucho, puede fracasar y eso duele. También fracasan algunos de cortas aspiraciones.

Quien aspira a mucho, puede conseguir mucho. Casi siempre por debajo de sus aspiraciones, pero mucho. Por eso, si lo entiendo bien, Maquiavelo es partidario de aspirar por encima de las propias posibilidades.

Ahí lo dejo. Por si interesa:

«el hombre prudente debe intentar siempre seguir los caminos batidos antes por los grandes hombres; e imitar a aquellos que han sobresalido de manera extraordinaria sobre los demás, para que aun cuando su virtud no alcance la de estos, se impregne, al menos un poco, de su aroma; y debe hacer como los arqueros prudentes, que cuando el lugar que quieren alcanzar les parece demasiado alejado, conociendo además hasta dónde llega la virtud de su arco, ponen el punto de mira muy por encima del lugar de destino, no para alcanzar con su flecha tanta altura, sino para poder, con la ayuda de tan alta mira, llegar al lugar que se hayan propuesto;

debe uno uomo prudente entrare sempre per vie battute da uomini grandi, e quegli che sono stati escellentissimi imitare: acciò che, se la sua virtù non vi arriba, almeno ne renda qualque odore; e fare come gli arcieri prudenti, a’ quali parendo el luogo dove  desegnano ferire troppo lontano, e conoscendo fino a quanto va la virtù del loro arco, pongono la mira assai più alta che il luogo destinato, non per aggiugnere con la loro freccia a tanta alteza, ma per potere con lo aiuto di sì alta mira pervenire al disegno loro»,

Maquiavelo, El príncipe, Cap. VI, 50-53.

martes, 27 de diciembre de 2022

Mansfield Park o la formación del carácter

 


Mansfield Park o la formación del carácter

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

Siempre hay alguien que está en mejor situación que nosotros. Da igual que hablemos de talento, dinero, posición social o cultura.

Y eso le ocurre a Fanny Price, la pariente pobre de los Bertram en la novela Mansfield Park (1814) de Jane Austen (1775-1817).

lunes, 26 de diciembre de 2022

Imitar para innovar

Imitar a otros o seguir un camino propio.

¡Como si hubiera que elegir!

Los genios en cualquier ámbito empezaron estudiando atentamente qué se había hecho en su campo. Luego lo mejoraron.

Es decir, primero imitar los buenos pasos. Y luego ya lo vamos viendo, que no todos podemos ser genios pero sí podemos ser sensatos.

Algo de esto le entiendo a Maquiavelo cuando dice que

«el hombre prudente debe intentar siempre seguir los caminos batidos antes por los grandes hombres

debe uno uomo prudente entrare sempre per vie battute da uomini grandi»,

Maquiavelo, El príncipe, Cap VI, pp. 50-51.

viernes, 23 de diciembre de 2022

La imitación y el individuo

Lo más básico y lo más esencial de nuestra vida nos viene dado, mostrado. El lenguaje, los modos de comportarnos, las aspiraciones personales y profesionales... En ellas nos movemos, existimos y fraguamos nuestro modo de estar en el mundo.

La pertenencia a una comunidad (que, en función del modo de integrarnos, Bergson distingue entre sociedad abierta o cerrada) por un lado choca con la idea de individuo que se hace a sí mismo (el célebre self made man) y, por otro, nos introduce en el ámbito del ejemplo, el modelo, el ideal, el prototipo.

Y algo de esto le entiendo a Maquiavelo:

«Caminando los hombres casi siempre por vías ya batidas por otros, y procediendo en sus acciones por imitación...;

Camminandi gli uomini sempre per le vie battute da altri e precedendo nelle actioni loro con le imitazioni...»,

Maquiavelo, El príncipe, Cap VI, pp. 50-51.