A propósito de Historias que no
olvidarás, de Eduardo Camino
Hay cosas que olvidamos fácilmente; otras, nunca.
Podemos saber y, por tanto, olvidar fundamentalmente de dos modos. Esto lo expresa de manera hermosa la lengua italiana, que dispone de dos términos para referirse al acto de olvidar: dimenticare, que deriva del latín dementicare (de mens, mentis: mente), y apunta a un olvido racional o intelectual; y scordare, también del latín: ex-cordare, que literalmente significa “sacar del corazón”, refiriéndose a un olvido emocional, que se produce cuando algo que alguna vez ha significado mucho deja de resonar en nuestro interior. En definitiva, si hacemos caso a esta pista italiana, olvidar algo puede deberse a que lo hemos sacado de nuestro pensamiento (dimenticare) o de nuestro corazón (scordare).