viernes, 19 de enero de 2018

Calidad o igualitarismo

El aforismo tot capita, tot sententia lo expresa Descartes con mayor claridad cuando dice aquello de que todos pensamos estar bien provistos de inteligencia.
Y de ahí podría seguirse que si no llegamos a catedráticos o premio Nobel es por deficiencias estructurales: la sociedad (que nos corrompe, al decir de Rousseau), la educación (que no está bien diseñada) o vaya usted a saber.
Si eso fuera así, lo suyo sería que todos fuésemos unos genios. No ya una pirámide invertida sino un único punto, muy denso, en el vértice superior de la pirámide. Donde nadie es mejor ni peor, sino igual.

Algo de eso debe fallar porque no parece que las cosas funcionen así en el mundo real. Y si se trabaja sobre una hipótesis falsa, mal vamos.
Algo de esto dice Vargas Llosa, si lo entiendo bien. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«La ingenua idea de que, a través de la educación, se puede transmitir la cultura a la totalidad de la sociedad, está destruyendo la «alta cultura», pues la única manera de conseguir esa democratización universal de la cultura es empobreciéndola, volviéndola cada día más superficial»,
Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo