martes, 10 de diciembre de 2019

Cuando el bien no viene bien




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Cuando el bien no viene bien




Manuel Ballester


El bien y el mal no dejan indiferente a nadie. El modo en que los encajamos en nuestras vidas, de alguna manera nos definen.
En el cuento El pavo (1947) de Flannery O’Connor (1925-1964) aparece una figura que no necesita presentación. Sobre ella leemos que «la abuela había hablado con Hane y le había dicho que la única manera de vencer al diablo era luchar contra él». En el lenguaje metafórico del relato parece casi una evidencia: hay que luchar contra el mal o, en caso contrario, el enemigo, el mal, Satán, nos vencerá al no hallar en nosotros resistencia alguna. Hay que evitar el mal y procurar el bien, en suma.
La perspectiva de O’Connor sobre la definición de la propia vida en este contexto es inusitada. Y su estilo, original. De modo que tanto lo que dice como el modo de decirlo la hacen particularmente atractiva para los lectores.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Constitución o fraude


Constitución o fraude




Manuel Ballester


Quizá ha sido el azar el que ha colocado tan cerca las fechas de constitución de las Cortes (el pasado 3 de noviembre) y la conmemoración de la Constitución del Estado.
Esta cercanía permite percatarse con facilidad de algunas situaciones chocantes que pueblan la vida política en la actualidad.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Decidir, escribir y vivir


El contenido, el asunto o, por mejor decir, los asuntos sobre los que podemos fijar nuestra atención son tantos (quizá infinitos) que se requiere un acto de la voluntad que interrumpa la deliberación. Es como si la razón no se quedase quieta y satisfecha al considerar un único asunto, porque ve la limitación de lo que se ha elegido y se ve llevada a no dejar escapar otros aspectos. Algo de esto pasa en la deliberación, cuando se trata de seleccionar tema de escritura y cuando se trata de elegir muchas cosas en la vida.
Quizá sea esto lo que Flannery O’Connor deja escrito en uno de sus cuentos. Y ahí lo dejo, por si interesa:

«debía pensar un tema para el relato que iba a escribir. Eran tantos los temas sobre los que se podía escribir un cuento, que a la señorita Willerton nunca se le ocurría ninguno. Era siempre la parte más difícil de escribir un cuento, ella siempre lo decía. Dedicaba más tiempo a pensar en algo sobre lo que escribir que a la escritura en sí», La cosecha, p. 63.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Leer y conversar


El trajín de nuestras vidas facilita manejar cosas y, como por contagio, tratarnos a nosotros mismos y a los demás como si se tratase de cosas, despersonalizadamente. Facilita, es la tendencia dominante. Pero no impide que algunos hagan un paréntesis y cultiven su interioridad, se humanicen y se enriquezcan tratando a personas y disfruten usando las cosas, que todo podría ser.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid. Y ahí lo dejo, por si interesa:

«Ante la disyuntiva de tener tiempo o cosas, hemos optado por tener cosas. Hoy es un lujo leer a Sócrates, no por el costo de los libros, sino del tiempo escaso. Hoy la conversación inteligente, el ocio contemplativo, cuestan infinitamente más que acumular tesoros culturales», Los libros y la conversación, p. 111

jueves, 21 de noviembre de 2019

Depuración y escritura


En la escritura que merece ser compartida con un público hay una vivencia que pugna por abrirse paso. Y un saber hacer.

Quizá sería imprudente, al menos, considerar que toda vivencia, todo impulso, toda pasión, merecen ser encauzados con maestría y expuestos a un lector ajeno.

La criba y depuración no atañe, entonces, sólo a la forma del texto. También el contenido requiere discernimiento.

Algo de esto parece decir Gabriel Zaid. Ahí lo dejo. Por si interesa:

«Los que se las saben todas pueden tomar cualquier impulso por su lado manejable, encauzarlo y escribir un poema redondo. De poemas que están bien, pero nada más, está lleno el mundo», Poemas fallidos, 101.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Momentos de la escritura


En la escritura que no es mero amontonamiento de palabras hay un algo que se quiere decir y un estilo en el decir. El estilo es cuestión de estudio y decantación, de técnica y gracia, en suma; pero lo que se ha de decir, mejor si viene de las musas. Así, al final, todo es gracia.

Algo de esto le entiendo a Gabriel Zaid:

«El que escribe se desdobla en el impulso ciego y el lector crítico de su propio impulso», Poemas fallidos, en Leer, p. 99.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Apertura y misterio


Nuestra inteligencia maneja relativamente bien los objetos. La ciencia rigurosa se centra precisamente en cualidades de la realidad que podemos abordar objetivamente.

Pero el hombre no es una cosa. O no sólo. El hombre es un misterio. Si ya nos cuesta entendernos a nosotros mismos, entender a los demás es más difícil aún. Quizá requiera apertura y una altura moral difícil de conseguir. Un misterio, un reto.

Quizá por eso Turguénev dice lo que dice. Y ahí lo dejo. Por si interesa:

«El hombre es capaz de comprender cómo se estremece el éter y lo que pasa en el sol, pero que un hombre se suene la nariz de distinto modo que él, eso le resulta incomprensible», Turguénev, I., Padres e hijos, cap. XXIII, p. 151.