lunes, 18 de mayo de 2026

La musculatura del alma

 Muchos abandonan ciertas lecturas porque les resultan difíciles. Intentan concentrarse y, sin embargo, la mente se dispersa: aparecen recuerdos, preocupaciones, conversaciones pendientes. Los ojos recorren las líneas, pero el pensamiento ya está en otra parte. Y eso produce frustración.

Sin embargo, nadie se extraña de que el cuerpo necesite entrenamiento. Nadie pretende empezar levantando cien kilos el primer día. Comprendemos intuitivamente que la fuerza exige esfuerzo progresivo, hábito, paciencia y cierta disciplina. Con la inteligencia, la atención o la vida interior ocurre exactamente lo mismo.

Quizá uno de los problemas de nuestra época sea haber olvidado esto. Queremos comprensión inmediata, emoción instantánea y resultados rápidos. Pero las cosas verdaderamente valiosas —leer bien, pensar bien, amar bien— suelen exigir tiempo, resistencia y formación interior. También el alma necesita musculatura.

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