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| Jaime Ballester (2013) |
Pinocho estaba absolutamente dominado por el hambre. Su perspectiva vital le había arrojado a una situación en la que las necesidades
le agobiaban. Carecía de horizonte, de fuerzas para salir él solo de ese estado.
Geppetto saca a Pinocho del aprieto, privándose de lo suyo.
Las necesidades acompañan necesariamente la vida. Nunca nos
hallaremos en una situación tal que no necesitemos algo. O pensemos que lo
necesitamos, pero esto es otra cuestión y ha de ser tratada en otro momento.
Por eso, «en cuanto se le pasó el hambre, empezó a
refunfuñar y a llorar porque quería un par de pies nuevos».






