«- En consecuencia, la ciudad fundada conforme a
reglas naturales podrá ser toda ella prudente por la parte de gente que menos
abunda en ella, que no es otra que la que preside y gobierna. Es este, al
parecer, el linaje más reducido y al cual corresponde la participación en esta
ciencia, que es, entre todas, la única que debe ser llamada con el nombre de
prudencia»
Platón, República, 429 a.