jueves, 25 de abril de 2013

martes, 23 de abril de 2013

11.1. El títere ante su destino



Jaime Ballester (2013)



«— Papá, sálvame, no quiero morir».

Pinocho se resiste a acabar en el fuego. Aunque sea la conclusión lógica, el final natural, del camino que tomó. El recurso al padre es, quizá, el último recurso. Manifiesta impotencia, expresa espontáneamente que no tenemos el control total de nuestra vida y que, por eso, necesitamos ayuda para llevarla a buen puerto.

Todos son testigos de la rebelión de Pinocho contra su destino. Pero sólo uno de los espectadores es relevante. Ya dijimos que cuando hay títeres, aparece enseguida el titiritero y entonces la relación crucial es la vertical. Comefuego contempla la lucha de Pinocho y entonces

«empezó a conmoverse y a apiadarse de él y, tras haber resistido un poco, no pudo más y dejó escapar un sonoro estornudo».

sábado, 20 de abril de 2013

El hacha de oro









De mis lecturas infantiles surge el recuerdo de un cuento breve y entrañable. La ocasión ha sido la reciente campaña electoral. Concretamente, lo que se ha oído sobre Educación.

martes, 16 de abril de 2013

10. Los títeres reconocen a su hermano

Jaime Ballester (2013)





Al vender el Abecedario, Pinocho ha dificultado su vuelta a la escuela. Concentra ahora sus intereses en el teatro. Cuando entra en la sala



«el telón estaba levantado y la comedia había empezado ya».

Es conocida la concepción de la vida como un teatro donde cada uno representa un papel. Se trata de un motivo de larga historia en cuyo desarrollo destaca la maestría de Calderón de la Barca, aunque no es el único. Por ejemplo, Quevedo en Epicteto y Phocílides lo recoge así:

viernes, 12 de abril de 2013

Las lágrimas de El Principito


El Principito, ese entrañable personaje creado por Saint-Exupéry, parece tener siempre una risa encantadora de su parte. Produce una alegre impresión en los lectores y un regusto de esperanzada jovialidad en el recuerdo.

Pero también llora. En una ocasión llora y se derrumba. Su mundo se desploma.

jueves, 11 de abril de 2013

Bondad política


«- En consecuencia, la ciudad fundada conforme a reglas naturales podrá ser toda ella prudente por la parte de gente que menos abunda en ella, que no es otra que la que preside y gobierna. Es este, al parecer, el linaje más reducido y al cual corresponde la participación en esta ciencia, que es, entre todas, la única que debe ser llamada con el nombre de prudencia»

Platón, República, 429 a.

Bondad ética



«Sócrates.- ¿Y los buenos son otra cosa que hombres prudentes?
Hermógenes.- No»

Platón, Cratilo, 398 a.