jueves, 1 de febrero de 2024

El confidente

 

         

 





El confidente

 

 

 

Manuel Ballester

 

 

«Hubiera necesitado un confidente», dice Kierkegaard de sí mismo. Y, si lo entiendo bien, no es una cuestión insignificante.

Los dos últimos siglos son lo que son por el influjo poderosísimo de Kierkegaard y Nietzsche. No sólo ellos, naturalmente; pero fundamentalmente ellos.

miércoles, 31 de enero de 2024

Contemplar y admirar

Vivir contento (más aún, vivir entusiasmado) es posible. Eso sí, hay que aprender a mirar.

Algo de esto le entiendo a Hölderlin cuando, hablando de Salamina dice:

«Se mire a donde se mire, siempre se encuentra una alegría enterrada, 73.

Wohin man siehet, liegt eine Freude begraben»,

Hölderlin, F., Hyperion oder Der Eremit in Griechenland, 81.

martes, 30 de enero de 2024

Mirada y enfrentamiento

La vida humana no es algo solitario.

En muchos sentidos, pues, hay contacto y proximidad. A veces para mirarnos cálidamente a los ojos, a veces para enfrentarnos abiertamente.

Influimos y somos influidos. En el contacto algo dejamos y algo se nos queda.

Algo de esto le entiendo a Camus cuando dice que

«un rostro que combate tan cerca de las piedras ya es piedra él mismo

un visage qui peine si près des pierres est déjà pierre lui-même»,

Camus, Le mythe de Sisyphe, 165

lunes, 29 de enero de 2024

Relato y sentido

La mente humana trabaja con unidades significativas, con estructuras que dotan de sentido. La inteligencia trabaja con relatos, narraciones, historias.

La modernidad, en cierto sentido, ha intentado imponer un relato (la ciencia) como el único válido (frente a fábulas, filosofías, religiones). El resultado es, según sentencia Lyotard, que ya no creemos en ningún relato. Dicho de otro modo: hemos perdido el norte, la capacidad de entender el mundo y entendernos, de asombrarnos, alegrarnos y disfrutar. Por ahí no era.

Algo de esto le entiendo a Camus cuando dice que

«Los mitos están hechos para que la imaginación los anime;

Les mythes sont faits pour que l’imagination les anime»,

Camus, Le mythe de Sisyphe, 164

viernes, 26 de enero de 2024

Lo mejor y lo peor

Hay quienes tienen una opinión nefasta sobre el ser humano. Motivos no faltan, por otra parte.

Pero cuanto peor sea la opinión, mayor es la sorpresa. Porque tampoco faltan motivos para maravillarse.

Algo de esto le entiendo a Houellebecq cuando habla del hombre como de

«esa especie dolorosa y mezquina, apenas diferente del mono que, sin embargo, tenía tantas aspiraciones nobles […] que no dejó nunca de creer en la bondad y en el amor»,

Houellebecq, Las partículas elementales, 316

jueves, 25 de enero de 2024

Las tareas y los hombres

Lo que justifica una vida en el ámbito humano, es decir, una vida individual, una familia, una institución o toda una cultura como la occidental, es que tienen sentido, que están para algo. Ese algo tiene muchos nombres: sentido, tarea, misión, vocación…, que por nombres no va a quedar.

Cuando lo humano (individuo o institución, tanto da) se limita a dejar transcurrir el tiempo lo más gozosamente posible pero se olvida el sentido, ya no merece la pena.

Esto le ocurrió a los lotófagos de la Odisea, según cuenta Homero. Y algo de esto le entiendo a Houellebecq cuando dice:

«se están extinguiendo con serenidad […]. De hecho, asombra ver la dulzura, la resignación y tal vez el secreto alivio con los humanos aceptan su propia desaparición»,

Houellebecq, Las partículas elementales, 315

miércoles, 24 de enero de 2024

Frustración y deseo

Hay una actitud que consiste en reducir la frustración restringiendo los deseos y expectativas. Está poco extendida pero tiene su coherencia porque todo tiene un precio.

Si lo entiendo bien, a eso se refiere Camus cuando habla de la frustración de Sísifo:

Su suplicio indecible «es el precio que hay que pagar por las pasiones terrestres;

c’est le Prix qu’il faut payer pour les passions de cette terre»,

Camus, Le mythe de Sisyphe, 164