sábado, 27 de diciembre de 2025

Lo que queda al final

 



Lo que queda al final

10 voces para cerrar el año

 



A lo largo de 2025, en Tinta y Caos, hemos tenido el privilegio de conversar con diez personas extraordinarias. Filósofos, escritores, psicólogos, pedagogos, traductores… Diez miradas diversas, pero unidas por una misma convicción: que la palabra bien dicha puede abrir espacio al sentido.

Al final de cada conversación, hicimos la misma pregunta:
¿Qué te gustaría que quedara en la cabeza y en el corazón de quien te ha escuchado?

martes, 16 de diciembre de 2025

El niño mimado y la barbarie con cara de Barbie

 



 

 

 

El niño mimado y la barbarie con cara de Barbie

 

 

El niño mimado y el mundo roto

El niño mimado cree que todo le es debido.

Desde esa convicción, todo lo que haga carece de verdadera importancia: si transgrede normas, tiene derecho a hacerlo; si rompe algo, “papá” lo reparará; si comete errores, alguien pagará por ellos.

Sus actos, en su imaginación, no tienen consecuencias reales. Vive encerrado en su propio mundo, en sus ideas sobre cómo deberían ser las cosas; no sabe que la tozuda realidad no se deja gobernar por sus ensoñaciones. “Los que sueñan viven en un mundo propio; los que están despiertos, habitan un mundo común”, decía Heráclito. Y el niño mimado no ha despertado… aunque se llame woke.

 No comprende que los logros de la civilización, tanto materiales (infraestructuras, servicios, seguridad) como espirituales (estado de derecho, libertad, responsabilidad cívica) no son eternos ni naturales, sino frágiles frutos de un esfuerzo cultural que puede deshacerse si se deja de cuidar.

Ortega y Gasset lo anticipó con claridad en La rebelión de las masas:

“Mimar es no limitar los deseos, dar la impresión a un ser de que todo le está permitido y a nada está obligado”. Desde ahí, diagnosticó la psicología del hombre-masa, ese tipo humano moderno cuyos derechos están garantizados, pero que rehúye toda responsabilidad, todo deber.

Esta no es una observación clínica, sino una crítica cultural: Ortega hablaba de un sujeto que ha crecido convencido de que el mundo está ahí para sostenerle, protegerle, aplaudirle... incluso si lo insulta o lo destruye.

Y no hablamos aquí de adolescentes malcriados, sino de adultos públicos (activistas, políticos, influencers, figuras mediáticas) cuya forma de actuar reproduce esta infantilización profunda de la conciencia.

El conflicto de Gaza ha sido, como tantos otros momentos, una pantalla donde se proyecta este fenómeno con nitidez.

 

El niño mimado que expulsa al padre… y luego lo llama

Un ejemplo especialmente gráfico lo ofreció Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona (España). Durante su mandato impulsó simbólicamente la expulsión del ejército español de espacios municipales, vetando su presencia en ferias o actos públicos bajo el discurso de la desmilitarización y el pacifismo institucional.

Muchos lectores no españoles deben saber que este tipo de gestos (que en otros países podrían parecer anecdóticos) en España tienen una fuerte carga ideológica, pues implican un rechazo explícito del Estado español y sus símbolos.

Pues bien, Ada Colau participó en la célebre flotilla propalestina que intentaba llegar a Gaza y fue bloqueada por Israel. En ese momento y en ese contexto, Colau pidió la intervención del ejército español en Gaza, así como la actuación del gobierno de España, precisamente aquellos a los que tantas veces había despreciado.

La paradoja es evidente: quien ha rechazado sistemáticamente al Estado, invoca ahora su amparo como garante último, como si el poder despreciado tuviera, en cualquier caso, la obligación moral de acudir rápidamente en socorro de su niña tan rebelde como mimada.

Esta actitud no es incoherente por descuido, sino expresión de una lógica profundamente infantilizada: puedo rechazar al “padre” simbólico (el Estado, la autoridad, la ley) y, al mismo tiempo, exigirle que actúe como padre amoroso cuando me he metido en un lío, lo necesito… o, simplemente, se me antoja.

Es el gesto clásico del niño mimado: destruye lo que le sostiene… convencido de que alguien pagará los platos rotos. Las instituciones, el derecho, la civilización... son, para este tipo de sujetos, garantías eternas, no logros frágiles que pueden desaparecer si se dinamitan.

Entre la emoción y el desprecio

Otro caso, igualmente significativo, lo protagonizó Greta Thunberg. La activista publicó en redes una imagen de Evyatar David, un joven israelí secuestrado por Hamas, utilizándola para ilustrar un mensaje en apoyo a Palestina y a los presos palestinos. Tras ser advertida del paradójico error —estaba mostrando a una víctima israelí como si fuera una figura palestina—, Thunberg eliminó la publicación sin ofrecer explicación alguna.

El gesto es elocuente: ¿qué importa la realidad si la imagen ya ha activado la emoción deseada?

Una vez más, los hechos se subordinan al relato.

El niño mimado no necesita verificar: cree que basta con sentir para tener razón.

Para este tipo de sujetos, el mundo debe amoldarse a sus emociones.

La historia no es una trama compleja que exige comprensión, sino una secuencia editable al gusto, como si cada uno pudiera narrar su cuento.

No se trata de Gaza

Este texto no busca posicionarse sobre el conflicto entre Israel y Palestina.

De hecho, lo que inquieta no es la complejidad del conflicto, sino la simplicidad con la que muchos lo abordan.

Gaza es sólo el espejo donde se refleja una patología más profunda: la desconexión de parte de la conciencia pública respecto a la realidad.

Vivimos rodeados de sujetos que desprecian las estructuras que los sostienen (el derecho, la nación, la historia, la ley) convencidos de que esas estructuras van a sobrevivirles, hagan lo que hagan.

Creen que pueden insultar la cultura y luego exigir que esa misma cultura los defienda, que pueden quemar cajeros y luego reclamar al Estado becas, salud pública o vivienda.

Creen que pueden banalizar el mal y confiar en que el bien lo resolverá todo por sí solo.

Como si la civilización —su orden, su justicia, su lenguaje— fuera un decorado indestructible. Como si la historia no estuviera llena de momentos en los que todo eso se perdió… porque muchos pensaron que jamás se perdería.

¿Una nueva forma de barbarie?

Lo advertía Gustavo Bueno con su idea del pensamiento Alicia: un discurso público que vive en un cuento de hadas, donde basta con tener buenos deseos para que el mal desaparezca.

Y lo veía Ortega, cuando denunciaba el surgimiento de una generación convencida de que no debía nada al pasado, ni a nadie más que a sí misma.

Pero la realidad no siempre rescata.

Y cuando todo se rompe, no siempre hay un “papá Estado” que llegue a tiempo. A veces el adulto no llega.

Y entonces, lo que nos queda no es la revolución, ni la justicia, ni la liberación, sino la barbarie con cara de Barbie: una sonrisa pintada sobre el vacío, una conciencia infantilizada que cree que destruir es un juego, y que la historia, como el maquillaje, puede borrarse con agua.




Publicado en la Sección "Entusiasmo por la realidad" de la revista Letras de Parnaso, Año XII (II Etapa), nº 95 (Diciembre 2025), ISSN 2387-1601, pp. 42-43:

 

 Enlace Revista (formato PDF para imprimir)

https://www.los4murosdejpellicer.com/EdicionesyPortadasPD/Edicion%2095%C2%A9.pdf


sábado, 13 de diciembre de 2025

Gregorio Luri: defender lo imperfecto

 




 

📘 Gregorio Luri: defender lo imperfecto

Libros, educación y el arte de pensar sin prisa

 

La vida se parece menos a un examen que a una conversación.

Y Gregorio Luri (filósofo, pedagogo, lector apasionado) es uno de esos interlocutores que no necesitan levantar la voz para dejar una huella profunda.

Hablé con él en el marco de la sección Encuentros de Tinta y Caos, un espacio para pensar sin prisas y escuchar con profundidad. Aquí recojo —de forma necesariamente somera— algunas de las ideas más relevantes que surgieron en esa conversación.

Luri no defiende una tesis ni busca imponer una idea: habla, piensa en voz alta, recuerda. Se permite matizar. Y eso, hoy, es casi un acto de resistencia.

Nos sentamos a conversar sobre su vida, su obra y su forma de estar en el mundo. Y aunque el punto de partida son sus libros, lo que se despliega es una mirada completa sobre la cultura, la lectura, la educación y la condición humana.

 

martes, 9 de diciembre de 2025

Una fe alegre, una razón danzante

 




Una fe alegre, una razón danzante

A propósito de Ortodoxia, IX, de G.K. Chesterton

Manuel Ballester


En abril de 2024, en el número 85 de Letras de Parnaso, iniciamos un recorrido por los capítulos de Ortodoxia, el clásico de G.K. Chesterton. Número a número, hemos ido desgranando sus intuiciones, paradojas y combates intelectuales. Hoy llegamos al capítulo final.

Y si el camino ha sido brillante, el desenlace no lo es menos. Con su peculiar mezcla de ligereza y profundidad, Chesterton no concluye con una tesis, sino con una imagen: no el cierre de un argumento, sino el destello final de una alegría razonada.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Pensar la muerte. Hablarla. Escucharla.

 




Pensar la muerte. Hablarla. Escucharla.

 

"Profe, me invaden las tinieblas y tengo miedo."

Una joven de 33 años escribe ese correo a su antiguo profesor de Ética. Acaba de ser diagnosticada con cáncer. A partir de ese instante, comienza una correspondencia densa y luminosa, que se convertirá en libro. Pero antes, fue lo que siempre son las cosas verdaderas: una conversación. Una confidencia. Un intento —urgente y torpe como todo lo humano— de comprender.

Enrique Bonete, catedrático de Ética en la Universidad pública de Salamanca, ha pensado durante años sobre la muerte. Pero esta vez no escribe un ensayo sistemático. Esta vez, responde correos.

El resultado es el libro Querido profe, me invaden las tinieblas, una obra epistolar tan radical como humilde: un sabio tratando de acompañar —sin dogmas ni consuelos fáciles— a alguien que se está muriendo. Hablando desde su saber. Escuchando desde su humanidad.

En Tinta y Caos hemos querido recoger esta experiencia en dos formatos complementarios:

– En la sección Voz de un libro, Bonete presenta brevemente su obra y lee un fragmento cargado de sentido, con el tono pausado de quien respeta lo que dice.
🎧 Escuchar en Spotify: https://n9.cl/1avjn | 🎥 Ver en youtube: https://youtu.be/ud0RaSGwkaE


– En la sección Encuentros, mantenemos una larga conversación con él: sobre la muerte, la tanatoética, Unamuno, el saber de los filósofos… y la historia de esta alumna.
🎧 Escuchar en Spotify | 🎥 Ver en youtube: https://youtu.be/yVugtDZje58

 

Pensar la muerte no es una obsesión lúgubre. Es, tal vez, la única forma lúcida de pensar la vida.

Y, a veces, lo que abre ese pensamiento no es un tratado: es un correo.
Una pregunta.
Una voz que dice: “me invaden las tinieblas y tengo miedo”.
Y alguien que responde.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

"Contigo" o el coraje de estar ahí

 



Contigo o el coraje de estar ahí

 

A propósito de Barraca, J., Contigo, Ed. Ygriega, Madrid, 2025

 

Manuel Ballester

 

Hay libros que, al leerlos, no exigen análisis, sino presencia. No buscan deslumbrar con argumentos ni entretener con anécdotas, sino estar. Contigo, la más reciente obra de Javier Barraca, pertenece a esa rara estirpe de textos que no se leen para pasar el tiempo, sino para habitarlo.

Como en sus anteriores libros (Perdón, Persona o De la vivienda al hogar), Barraca entrelaza forma breve y pensamiento largo. Aquí, sin embargo, hay algo más esencial, más despojado. El título no engaña: Contigo es un libro sobre la compañía, sobre ese gesto callado pero radical de estar con otro ser humano. Estar incluso cuando no se puede hacer nada más. Estar, incluso cuando ya no se puede hacer nada.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Ilusión: ¿autoengaño o motor de vida?

 




Ilusión: ¿autoengaño o motor de vida?

 

Vivimos rodeados de advertencias contra la ilusión. “No te hagas ilusiones”, decimos, como si ilusionarse fuera, por definición, una forma de engañarse.

Y sin embargo, la palabra ilusión guarda más matices de los que solemos reconocer. Proviene del latín illudere, que significa “burlarse” o “engañar jugando” y que, a su vez, deriva del verbo ludere, “jugar”.

De esa raíz se han desarrollado tres sentidos distintos:

el negativo: el iluso, que se engaña,

el lúdico: la imaginación, que juega sin engañar, y

el positivo: la ilusión, como esperanza.

El primero es común a muchas lenguas. El segundo, más ambiguo. El tercero, en cambio, es un fenómeno exclusivo del español: en ninguna otra lengua se puede decir con precisión lo que en español expresa “vivir ilusionado”.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Mi punto de vista: por qué la filosofía y la literatura pueden salvarnos

 




Mi trabajo se sitúa en un territorio donde la filosofía, la literatura y la vida humana se encuentran no sólo para ser analizadas, sino para ser vividas y gozadas.

Mi mirada parte de la convicción —profundamente platónica— de que el pensamiento es un camino compartido: una búsqueda de la verdad en compañía, una conversación que se prolonga a través de los siglos entre autores, lectores y amigos.

Aquí quiero explicar, de manera sencilla, cómo entiendo esa tarea.

Y, para orientarnos, propongo un pequeño mapa: tres grandes ejes que dan forma a mi manera de mirar.

sábado, 8 de noviembre de 2025

¿Puede comenzar el universo con una mujer?

 




 

¿Puede comenzar el universo con una mujer?

Filosofía, mito y materia en la obra de Jacinto Choza

 

En una época de datos masivos y sentido menguante, ¿y si las preguntas esenciales aún necesitaran del mito?

¿Qué ocurriría si la física y la teología, la ciencia y el rito, pudieran contarse mutuamente la misma historia?

Eso es lo que intenta Jacinto Choza —filósofo español, catedrático de Antropología y autor de una extensa obra— en su reciente trilogía sobre el cosmos. Su propuesta es tan ambiciosa como extraña: reconstruir una cosmología completa, que una ciencia y simbolismo, filosofía y liturgia. Y que lo haga con una figura inesperada en el centro: una mujer vestida de sol.

 

viernes, 31 de octubre de 2025

¿Quién puede salvar a Don Juan? Tirso, Zorrilla y Unamuno lo intentan

 




 

¿Quién puede salvar a Don Juan?

Tirso, Zorrilla y Unamuno lo intentan

 

1. Don Juan vuelve cada noviembre

Cada primero de noviembre el mundo recuerda a sus muertos.

En México se levantan altares. En otros lugares se encienden velas, se colocan flores. Y en los países anglosajones, la memoria se mezcla con máscaras, espectros y caramelos.

Pero en España, ese día no se encienden velas: se levanta el telón. Volvemos al teatro. Vuelve Don Juan.

Don Juan, el que vive para seducir, disfrutar, gozar. El burlador, el que se burla de todo, incluso de la muerte… hasta que la muerte lo alcanza.

Pero Don Juan no es sólo un personaje de Tirso o de Zorrilla. Es un mito universal, un símbolo del deseo sin límite.

Y de su mano nos preguntamos: ¿Qué significa desearlo todo? ¿Qué ocurre cuando el tiempo se acaba? ¿Puede alguien salvarnos… incluso de nosotros mismos?

Vamos a seguir el rastro de Don Juan a través de tres miradas, tres textos que lo reinterpretan desde épocas y sensibilidades distintas: Tirso de Molina, que da origen al mito; Miguel de Unamuno, que lo transforma en símbolo moderno; y José Zorrilla, que se atreve a imaginar que el amor puede vencer incluso a la condena.

 

2. Tirso: el placer no espera, pero la muerte sí llega

El origen del mito está en El burlador de Sevilla y el convidado de piedra, escrito por Tirso de Molina en 1630.

Su Don Juan no es romántico ni tierno. Es veloz, astuto, arrogante.

No ama: desea. Y promete. Promete matrimonio, amor, fidelidad... promete lo que sea, porque siempre miente.

Se ama a sí mismo y a su goce. Usa a las mujeres, juega con su ingenuidad. Y juega también con la paciencia de Dios.

Cuando le advierten, responde: “¡Cuán largo me lo fiáis!”. Cree que siempre habrá más tiempo: para gozar, para posponer el arrepentimiento, para burlarse incluso del cielo.

Pero el tiempo se acaba.

Y en la obra de Tirso, la gracia divina no se negocia. Don Juan muere como eligió vivir: engañando y engañado.

El infierno no es un castigo añadido: es quedarse congelado en el instante en que uno decidió no amar.

Tirso levanta una advertencia clara: el tiempo es limitado, la culpa crece. La redención no está garantizada. Y el deseo, si no encuentra un freno interior, puede conducir directamente a la ruina.

 

3. Unamuno: cuando ya no sabes quién eres

En 1929, Miguel de Unamuno publica El hermano Juan o el mundo es teatro.

Tres siglos después de Tirso, su Don Juan ha cambiado. Ya no es un cínico ni un burlador. Es un hombre escénico. Vive para ser mirado. Para representar un papel.

“El mundo es teatro —dice Unamuno— y cada cual representa su papel”.

El Don Juan de Unamuno no busca placer: busca admiración.

Cada conquista es un espejo. Cada mujer, un modo de verse a sí mismo reflejado, brillante, deseado.

Pero ha actuado tanto que se ha vaciado por dentro. Ya no sabe quién es. Se pregunta: “¿Quién soy yo cuando nadie me mira?”.

Este Don Juan no ama. Ni siquiera desea. Interpreta. Y se pierde.

Es el yo contemporáneo, pendiente del aplauso, esclavo del like.

Y quizá su castigo no sea el infierno, sino una vida entera actuando, sin poder jamás dejarse amar.

4. Zorrilla: cuando el amor no justifica, pero salva

En 1844 aparece Don Juan Tenorio de José Zorrilla, la versión más famosa y la que aún se representa en teatros de España cada noviembre.

El Don Juan de Zorrilla es el mismo cínico arrogante… pero algo ha cambiado.

Zorrilla reconoce que ese Don Juan no puede salvarse. Pero se atreve a imaginar que quizá pueda ser salvado.

Don Juan sigue sin saber amar. Lleva la cuenta de sus conquistas. Se aprovecha de la virtud. Pero en su interior hay una grieta. Y entonces aparece doña Inés.

Doña Inés no lo ama porque él lo merezca. Lo ama en su miseria. No justifica su pecado, no tapa su pasado… pero ama. Y ese amor no es mérito: es milagro.

Ella lo ama cuando él no se ama. Cree en él cuando él no cree en nada. Y su amor no tiene poder por sí mismo, pero logra conmover la justicia divina.

“Quien a Dios tiene nada pierde, y pues todo lo perdiste por mí, Don Juan, Dios me otorga tu salvación por mi amor”, dice doña Inés.

Zorrilla no propone una moral ingenua ni una absolución fácil. Plantea otra cosa: la posibilidad de un nuevo comienzo a través del amor recibido.

El Tenorio es una historia de pecado, pero también, y sobre todo, de gracia y esperanza.

5. ¿Y si el deseo no basta?

Don Juan no es sólo un personaje: es un espejo.

Kierkegaard lo vio con claridad en su Diario de un seductor: quien sólo busca gozar del otro sin entregarse, se queda en la superficie, acaba en el tedio. El deseo estético es insaciable.

Nietzsche lo dijo en otro tono: “el placer pide eternidad, profunda eternidad”. Pero esa eternidad no la da el deseo sin rostro. No hay abrazo eterno donde no hay amor.

El deseo sin límite lleva al vacío.

El deseo de eternidad, en cambio, puede abrir la puerta al amor… si alguien lo hace posible.

 

6. ¿Quién te salva a ti?

Tirso muestra a un Don Juan que juega con el tiempo… y pierde.

Unamuno lo retrata como un personaje que se ha vaciado a fuerza de actuar.

Zorrilla se atreve a imaginar que el amor gratuito puede quebrar incluso la condena.

Por eso, cada uno de noviembre, Don Juan vuelve.

Y no sólo para repetir la historia.

Porque al final, esa es la pregunta que Don Juan vuelve a traer cada noviembre: ¿quién te salva a ti?

¿Tienes a alguien que crea en ti cuando tú no puedes? ¿Alguien que te abrace cuando no lo mereces? ¿Alguien que interceda por ti cuando ya parece tarde?

Porque quizás no nos salvemos por lo que hacemos… sino por el amor que recibimos cuando ya no nos queda nada.




He desarrollado con más amplitud estas ideas en Tinta y Caos, mi canal de youtube.

Puede verse completo aquí:

🔗 https://youtu.be/nPcqw6Q0dP4

También puede oírse en Spotify:

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domingo, 26 de octubre de 2025

Esperanza realista: cinco libros para resistir cuando todo tiembla

 




 

Esperanza realista: cinco libros para resistir cuando todo tiembla

 

 

Hay momentos en la vida en los que la esperanza parece un lujo, o peor aún, una forma de negación. Sin embargo, hay libros que muestran que esperar no es cerrar los ojos, sino sostener la vida desde dentro.

En este texto reflexionamos sobre cinco obras que abordan la esperanza desde perspectivas muy distintas. No ofrecen consuelo fácil, pero sí una manera honda y lúcida de acompañar el dolor. Cada una traza un camino posible para resistir cuando todo tiembla, cuando no hay garantías, pero aún así seguimos respirando.

 

martes, 21 de octubre de 2025

Tarzán y el desajuste humano: entre la selva y la palabra

 


 

Tarzán y el desajuste humano: entre la selva y la palabra

 

 

 

Tarzán no es solo aventuras, lianas y gritos en la selva.

Detrás del mito hay una pregunta profunda: ¿Qué significa ser humano?

Tarzán, criado entre simios, es fuerte, ágil, instintivo. Pero un día encuentra una cabaña, una cerradura, unos libros… y un cuchillo. Herramientas humanas. Objetos que lo separan del resto.

Ahí comienza su verdadera historia: la del desajuste.

 

martes, 14 de octubre de 2025

¿Quién soy yo? Identidad, donación y esperanza

 




¿Quién soy yo? Identidad, donación y esperanza

 

 

 

“¿Quién soy yo?”

Esta es una pregunta central del pensamiento moderno —y el hilo que atraviesa de forma sutil y poderosa el reciente Encuentro con Ana Álvarez Garrido en Tinta y caos, mi canal de youtube.

Una conversación que no huye de la hondura, pero que no se vuelve abstracta. Porque hablar de identidad no es hablar sólo de teoría: es hablar de nosotros, de vínculos, heridas, fidelidad… y también de esperanza.

viernes, 10 de octubre de 2025

No soy el autor de mi vida – Contra la trampa de la autoconstrucción absoluta




 

 

No soy el autor de mi vida – Contra la trampa de la autoconstrucción absoluta

 

 

 

Vivimos en la época de la autodefinición.

Nos dicen que podemos ser lo que queramos. Que somos proyectos. Que solo nosotros decidimos.

Y, sin embargo, cada vez hay más ansiedad, más vértigo, más crisis de identidad.

 

La fidelidad sostiene la identidad – Del teatro a la psicoterapia





 

La fidelidad sostiene la identidad – Del teatro a la psicoterapia

 

 

 

¿Qué significa ser fiel a uno mismo?

En una época marcada por el cambio constante, el lema “sé tú mismo”, “sé fiel a lo que tú eres” puede sonar más a mandato que a verdad. ¿Quién es ese “yo” al que debo ser fiel?

sábado, 4 de octubre de 2025

Pinocho y el precio de ser uno mismo





 

Pinocho y el precio de ser uno mismo

Entre la libertad, la tentación y el destino

 

 

El viaje desde la madera

La historia de Pinocho es, en el fondo, la historia de todos. No es sólo la aventura de un trozo de madera que desea convertirse en niño, en un bambino davvero, sino el relato simbólico del camino hacia una humanidad plena.

Su itinerario —la nariz que crece al mentir, el País de los Juguetes, la transformación en burro, la amistad con el Grillo parlante o el descenso al vientre del monstruo donde encontrará a su padre— no es una sucesión de anécdotas: es una travesía existencial. Cada episodio representa un obstáculo, una prueba, una decisión que define la distancia entre ser y llegar a ser.

viernes, 3 de octubre de 2025

Frankenstein y las mujeres que lo hicieron posible

 




Frankenstein y las mujeres que lo hicieron posible

 

 

 

Vamos a hablar de las mujeres que se mueven en el entorno de Frankestein. Como es lógico, empezaremos por la autora, la creadora, Mary Shelley, porque todo lo que ocurre en la novela antes ha estado en la cabeza de Mary y ella decide cómo poner en juego los elementos que viven en ella.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Contra el ruido

 






Contra el ruido

Vínculos y verdad en tiempos de desconexión

 

 

 

Vivimos en una época ensordecida. No se trata sólo del ruido externo —los dispositivos, las notificaciones, el constante flujo de imágenes y mensajes—, sino también del ruido interior: esa incapacidad creciente para estar a solas con uno mismo, para escuchar sin ansiedad, para hablar sin impostura. Hay una cultura del ruido que no es accidental: forma parte de una estrategia de fondo para distraernos de lo esencial.

viernes, 19 de septiembre de 2025

Frankenstein y su monstruo: un espejo de la paternidad

 


 


Frankenstein y su monstruo: un espejo de la paternidad

 

La historia de Frankenstein es sobradamente conocida. No hay riesgo de spoiler: se trata de un clásico que gira en torno a una pregunta esencial: la relación entre el creador y su criatura.

No es sólo la historia de un científico y un monstruo. Es la historia de la creación misma y los elementos que intervienen en ella: el escritor y sus personajes, los padres y sus hijos, los inventores y sus obras. En definitiva, hablamos de creación, creador y criatura.

domingo, 7 de septiembre de 2025

El extranjero (Camus): ¿vale la pena vivir?

 

 


El extranjero (Camus): ¿vale la pena vivir?

El sinsentido hecho vida

 

 

 

¿Qué pasaría si un día sintieras que nada tiene importancia? Ni la muerte de tu madre, ni el amor, ni Dios. Ni siquiera tu propia vida.

Ese es el mundo en el que habita Meursault, el protagonista de El extranjero de Albert Camus, una de las novelas fundamentales del siglo XX. En ella el absurdo no se argumenta: se encarna, se vive.

 

sábado, 30 de agosto de 2025

Kafka y el miedo al padre: cuando la familia se convierte en un campo de batalla

 




 

Kafka y el miedo al padre: cuando la familia se convierte en un campo de batalla

Una lectura de Carta al padre

 

 

 

Las heridas que vienen de casa

Todos somos hijos. Y, en mayor o menor medida, lo que hemos vivido en nuestra familia de origen nos ha marcado. No se trata de revolver en el pasado por simple nostalgia o reproche, sino de comprender cómo esas raíces nos configuran.

Carta al padre, de Franz Kafka, no es una carta cualquiera. Es una confesión brutal, un análisis quirúrgico del vínculo que mantuvo con su padre… y de cómo ese vínculo acabó por aplastarlo.

domingo, 24 de agosto de 2025

Del caos al sentido: tres pasos para reconstruir lo que importa

 




 

Del caos al sentido: tres pasos para reconstruir lo que importa

 

Las vacaciones a veces se convierten en un pequeño apocalipsis. Lo que esperábamos como descanso, armonía y disfrute, acaba transformándose en discusiones, silencios, cansancio o heridas que parecían ya cicatrizadas.

Podemos tener la tentación de pensar que hemos tenido mala suerte. Pero a poco que nos fijemos, descubriremos que eso le pasa a bastante gente. Parece algo estructural y, por tanto, vale la pena pensarlo.

Veámoslo con una pequeña metáfora doméstica. Tenemos nuestra casa organizada y de pronto decidimos darle otro aire. Empezamos a cambiar muebles de sitio, a mover los cuadros y, por eso mismo, a descubrir que hay manchas, desconchones, humedades, grietas… que no se veían porque los tapaban los muebles y los cuadros.

sábado, 16 de agosto de 2025

Kafka y el juicio sin ley: cuando la culpa no necesita delito

 




Kafka y el juicio sin ley: cuando la culpa no necesita delito

 

 

 

“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, lo arrestaron una mañana”.

Con esta frase comienza El proceso, de Franz Kafka. Y con ella también comienza una de las parábolas más inquietantes de la literatura moderna. No sólo por la historia que narra, sino porque lo que describe parece cada vez más real.

martes, 12 de agosto de 2025

Leer con hambre

 

Leer con hambre

Disfrutar con el sentido profundo de la lectura

 









 

Manuel Ballester

 

 

1. Leemos poco. Y peor aún: leemos mal

 

En un mundo saturado de palabras, cada vez es más raro encontrar el silencio fértil donde nace una lectura profunda. Vivimos rodeados de palabras, de mensajes, de páginas y pantallas. Pero la abundancia no garantiza profundidad. Leemos mucho, pero no necesariamente bien. Se publican miles de libros cada año. Las cifras son espectaculares. Y sin embargo, cada vez cuesta más encontrar lectores verdaderamente formados.

¿Qué está ocurriendo? Que hemos confundido información con sabiduría, volumen con sentido. Y sobre todo, hemos perdido el hambre.

sábado, 9 de agosto de 2025

Cuando el horizonte se encoge

 


Cuando el horizonte se encoge

A veces la vida se nos queda pequeña. No porque cambien las medidas del mundo, sino porque se apagan las perspectivas. Todo se repite, pero no como las olas, que vuelven siempre nuevas, sino como un eco que se va desgastando. Entonces sentimos el encierro: no un calabozo visible, sino un límite invisible que nos aísla del horizonte.

La literatura ha sabido retratar bien esa sensación. Pensemos en los personajes de Sartre atrapados en una habitación de la que no pueden salir (A puerta cerrada), o en Gregorio Samsa en La metamorfosis, confinado no sólo en un cuarto sino en un cuerpo que ya no reconoce. Son historias que nos incomodan porque reconocemos algo de nosotros en ellas.

Y, sin embargo, incluso en el encierro hay algo que puede abrir una rendija: darnos cuenta de que formamos parte de una historia. No somos un verso suelto. Sam y Frodo, atrapados en la cueva de Ella-Laraña (Shelob), sin ver salida y con el peso de la misión a cuestas, se preguntan cómo contarán su aventura si sobreviven. Y en ese imaginar la narración, en medio del encierro más literal y oscuro, se reconocen dentro de algo más grande que ellos. La prisión se ensancha cuando entendemos que nuestra vida, incluso en sus horas más sombrías, pertenece a un relato.

Esa conciencia nos ayuda a esperar. No a esperar de brazos cruzados, sino con la esperanza activa de quien sabe que el capítulo presente no agota el libro. Como le dice Gandalf a Pippin antes de la batalla: “He hablado palabras de esperanza, no de victoria”. La esperanza no es ingenuidad: es mantener encendida la certeza de que hay sentido más allá del momento.

Y entonces vuelve el mar. El mar como imagen de la vida: siempre igual y siempre nuevo, repitiéndose y recreándose. Paul Valéry escribió que “el mar, el mar, siempre recomenzado”. Así es también nuestra historia: olas que regresan con otro matiz, un tono distinto de luz, un eco renovado.

 

***

 

Algunas de estas ideas brotaron durante un Encuentro con Hugo Álvarez Picasso en Tinta y Caos.

Fue una conversación serena y luminosa. Puedes verla completa aquí:

https://youtu.be/-ukehwZoagA

o escucharla en Spotify:

https://n9.cl/g6wf6

jueves, 7 de agosto de 2025

Una paradoja liberadora

 


 


 

 

Una paradoja liberadora

 

 

 

A propósito de Ortodoxia, VIII, de G.K. Chesterton

 

 

Manuel Ballester

 

 

Se dice que vivimos en tiempos de velocidad, de ruido, de agitación permanente. Pero Chesterton no está de acuerdo. En la primera línea del capítulo VIII de Ortodoxia lanza una paradoja de las suyas: el signo de nuestra época no es el movimiento, sino la pereza. No corremos porque tengamos energía, sino porque nos falta: los coches sustituyen a los pasos, las frases hechas sustituyen al pensamiento, los grandes conceptos ("progreso", "modernidad", "cambio") nos ahorran la incomodidad de razonar por nosotros mismos.

Este capítulo, uno de los más provocadores del libro, se titula “El romanticismo de la ortodoxia”. Y es eso lo que se propone mostrar Chesterton: que el corazón de la verdadera aventura intelectual y moral no está en las novedades brillantes, sino en las verdades antiguas. Que el alma de la revolución está en el dogma. Y que no hay nada más revolucionario que una teología bien pensada.